Debate sobre polos tecnológicos
Empresarios de softwares estiman que el país debe impulsar otro tipo de centros
La proliferación de polos tecnológicos sin una estrategia nacional adecuada preocupa a representantes de la industria del software, que ven en algunas iniciativas una errónea concepción sobre lo que deben ser esos centros. “La Argentina no tiene posibilidades de crear tantos polos tecnológicos”, consideró el presidente de la Cámara de Empresas de Software y Servicios Informáticos, Carlos Pallotti, para quien debería impulsarse la creación de polos temáticos y la “clusterización”, bajo la premisa de generar en estos ámbitos valor agregado a todas las actividades industriales. El primer “cluster” o grupo de empresas de tecnología que se agruparon en una misma región del país fue el de Córdoba, donde conviven y trabajan con el polo académico que reúne a las principales universidades públicas y privadas con actividad en esa provincia. Desde entonces surgieron distintas iniciativas, a las que se denominaron polos tecnológicos. Dos de los más antiguos son el polo de Rosario, con actividad conjunta entre empresas, gobierno y la Universidad, y el de Tandil, que funciona en la sede de la Universidad Nacional del Centro. Pero además surgieron proyectos denominados polos tecnológicos en distintos municipios, desde el Polo Constituyentes hasta el compromiso de Telefónica de Argentina de financiar “clusters” en General Pico (La Pampa) e Iguazú (Misiones), difundido por el ministro de Planificación Federal, Julio de Vido. De todos modos, para Pallotti la “clusterización” es el modelo a explotar, aunque su concepto de “cluster” no coincide con el esquema planteado en Córdoba. Para el empresario, en un “cluster” hay “empresas que son la locomotora que arrastra a otras, compañías que tienen volumen y gerenciamiento suficiente como para que sean la cara visible de un montón de empresas que se vinculan con ella”. En este modelo ubicó a firmas como Invap, Siderca y Siderar, entre otras. El presidente de Idea Factory, Ernesto Krawchik –impulsor del polo de Tandil–, consideró que la Argentina “tendría que enfocarse en tener dos o tres polos de alto nivel, que se integraran a una red nacional”. “Hay lugares donde no tiene sentido levantar un polo tecnológico”, comentó Krawchik y agregó que las propuestas de General Pico e Iguazú hechas por Telefónica “no son decisiones tecnológicas ni estrategias de negocios”. En cambio, subrayó las condiciones para el desarrollo de los polos de Córdoba, Rosario y Tandil, mencionó el caso de La Plata, “que tiene condiciones para ser un polo pero nadie tomó la iniciativa”, y consideró que el de Constituyentes “es un excelente corredor científico tecnológico, y de primer nivel, pero no es un polo”. Para Pallotti “el polo tiene sentido cuando entre todos logran sinergia para un área temática o una tecnología”. Señala como ejemplo el caso de la industria multimedia en Malasia, donde se concentran desde las productoras discográficas hasta los fabricantes de discos compactos. Como ejemplo de un polo tecnológico citó a San Carlos de Bariloche, donde, dijo, “hay concentración de sinergia en la energía atómica”.
Diario Unon 01/03/04