Agosto 13, 2007

III Jornadas Provinciales de Reflexión Teatral

La edición 2007 de las Jornadas Provinciales de Reflexión Teatral tendrá lugar el 24 y 25 de agosto en el Instituto Superior Fabián Calle (www.institutocalle.edu.ar), Patricias Mendocinas 605, ciudad.

Las jornadas incluirán mesas de exposición y debate, presentación de publicaciones, entrevistas abiertas y conferencias.

Cronograma de actividades

Viernes 24 de agosto

16 hs Palabras de apertura.

16.30 Mesa de exposición y debate: "¿A quién le sirve una política teatral?" Disertantes: Jovita Kemelmajer (subsecretaria de Cultura de la Provincia), Ramiro Villalba (actor y director del elenco Inacabado), Alejandro Conte (actor y director del grupo Zona) y Fernando Mancuso (actor y director del Elenco de la UNCuyo). Periodista moderadora: Eva Rodríguez.

19.00 Conferencia de Fausto J. Alfonso, miembro de Critea-Mendoza.

20.00 Entrevista abierta a Maximino Moyano.

21.00 Vino.

Sábado 25 de agosto

11.00 Mesa de exposición y debate: "Teatro independiente, ¿ya fue?" Disertantes: Elsa Cortopassi (actriz y directora), Belén Cherubini (actriz de Zzin Teatro), Gustavo Casanova (actor y director del elenco Las Sillas) y Claudio Martínez (actor y director del elenco La Libélula). Periodista moderador: Emiliano Pecorelli.

16.30 hs Entrevista abierta a Alberto Bistué (monologuista).

18 hs Julio Cejas, periodista de Página/12, editor de El Espacio Vacío y miembro de Critea-Rosario, disertará sobre "La globalización de los paradigmas teatrales".

19 hs Presentación de Don Marlon, escenarios y otros placeres, a cargo de Darío Manfredi (editor de la revista Zero).

20 hs Vino y empanadas.

Entre los objetivos de las jornadas se encuentran: Objetivos de las jornadas

* Proponer un espacio para la reflexión y el desarrollo del pensamiento crítico en torno de la actividad teatral.

* Aportar elementos que permitan trazar un panorama de la situación teatral mendocina actual.

* Contribuir a generar un espacio de discusión acerca de temas puntuales relacionados con la actividad teatral.

Comisión organizadora: Prof. Silvia Lauriente, y Lic. Fausto J. Alfonso (Critea-Mendoza).

Periodistas invitados: Andrés Farías, Carolina Baroffio, Alejandro Crimi, Claudio Barros.

Auspician: Instituto Superior Fabián Calle, Rucafel Departamentos & Suites, Cantina La Rambla y Vinos Maia (Casa Vinícola Andesgrapes).

Escrito por Perla Cremaschi en: 11:31 AM | Comentarios (0) | TrackBack

Cumple 25 años con el teatro Daniel Quiroga

El actor festeja un cuarto de siglo de carrera artística con un show especial en el teatro Universidad, donde repasará su experiencia en el mimo y en el unipersonal, sus dos pasiones.

Actor, director, autor, mimo y docente de 45 años, pero también una de las figuras más prolíficas del ámbito artístico mendocino gracias a una ininterrumpida carrera profesional. Para conmemorar las “Bodas de Plata” de aquel punto de partida a su convicción de vivir del teatro, nada mejor que un espectáculo que repasará lo que él considera “sus mejores momentos en las tablas” y la cita es esta noche a las 22, en el teatro de la calle Lavalle 77.

Junto con Ernesto Suárez, Daniel Quiroga formó la antológica dupla de “Educando al nene”, que batió récords difíciles de romper. Aunque otros unipersonales, pantomimas y obras como “Comienza la función”, “Qué querés que te diga si soy mimo”,“Carteles”, “La venganza será terrible”, “De amor también se muere”, “Atrapados sin salida”, se suman a un aplaudido recorrido que redondea un cuarto de siglo de actividades.

Aunque durante su adolescencia y como integrante del Movimiento Juvenil Peregrinos, probó el reflejo del público en comedias livianas con el elenco Alter Ego, la visión de la carrera teatral cambió radicalmente cuando a los 18 años se fue a Ecuador con su tío Ernesto Suárez. Allí aprendió las primeras herramientas escénicas con el grupo El Juglar. Aquella experiencia lo marcó para siempre y al regresar, Daniel decidió dedicarse al teatro formando con otro compañero de Peregrinos, Gustavo Álvarez, el grupo de mimo Pierrot.

Aquel punto de partida, se cierra 25 años después en un espectáculo de colección.

-¿Cómo será el show?

-Será un repaso a través de unos cuadros de obras mías. No sé si son los que más le gustan a la gente pero son los que más me gustan a mi. Es una mezcla de escenas con pantomima y algunos monólogos. Algunas tienen meramente un corte técnico, otras un corte social, otras fusión teatro-imagen, un poco de todo. Creo que dejarán ver la evolución del laburo, o la involución, uno nunca sabe (risas).

-¿Cómo es la puesta en escena?

-El escenario tendrá un camarín, que servirá de espacio para una entrevista en vivo, a cargo de Walter Gazzo (periodista de diario Los Andes), quien improvisará las preguntas en los entreactos y estoy seguro que indagará en facetas técnicas y personales.

-¿Qué pasó hace 25 años atrás?

-Tenía 18 años y me dije: ¡A la puta que lo parió con todo! y decidí jugarme por vivir de la actuación. Afortunadamente me fue bien al principio, ya que estábamos saliendo del Proceso y se dieron un montón de circunstancias que me ayudaron a empezar una carrera.

-A partir de allí, ¿te acordás cuál fue tu primer trabajo?

-El primero fue con el actor Gustavo Álvarez, con quien formamos el grupo de mimo Pierrot. Hicimos la obra ‘Mimonólogo’, en el auditorio de la Universidad Aconcagua. Aunque mi encuentro con el público no fue ninguna sorpresa porque ya que venía haciendo cosas vocacionalmente que vino del elenco de sketches del Movimiento de Peregrinos, donde conocí también a los músicos Felipe Staiti y Roberto Fiat.

-En estos años, ¿cómo fue la relación con el público?

-El público para mí es el receptor, el que te permite seguir haciendo. Sin el público no sos nada. Todos dicen que el espectador local es bastante exigente, afortunadamente hemos crecido con ese público, que nos puede ayudar a crecer.Públicos difíciles tenés incluso hasta el día de hoy, pero no significa en este entorno que no guste el trabajo, sino que hay funciones que son diferentes.

-El actor Maximino Moyano dijo una vez que el público local no es exigente, sino presuntuoso. ¿Estás de acuerdo con eso?

-No es tan así. Pasa por una cuestión de personalidad más de exigencia. Uno para exigir debe saber y no sé si toda la gente sabe. Creo que la gente sale a divertirse, a ver un buen trabajo, dentro de los límites que tenemos todos. En la actualidad, de todas maneras, las puestas están limitadas, acorde con las pérdidas de las salas, a una mesa, una silla y dos carteles y un solo cambio de vestuario. No es que uno no quiera ser más complejo, sino que estamos cada vez más limitados por el entorno. A veces sucede que si alguien va al teatro y no le gusta la obra, no vuelve porque cree que todo lo demás será igual. No pasa en el cine. De hecho, vienen buenas o malas cosas de Buenos Aires, no significa nada más que eso.

- ¿Esto lo comprobaste también en tus viajes?

- Si. Cuando viajé por primera vez a Europa me fui con miedo. Con la idea fantasmal de que allá es todo bueno, y me di cuenta que había gente mucho más talentosa que yo, y otra que estaba más abajo. Es lo mismo en todos los lados.

- Cómo actor, ¿cómo te afecta la actual crisis de las salas en Mendoza?

- Es todo un tema. Con Ernesto Suárez comenzamos a trabajar en los cafés en 1985. Fue una cosa fuerte porque veníamos del teatro El Taller, que también fue una revolución, que trabajaba de jueves a domingo. A los dos o tres años comenzamos a trabajar en el café Los Cuatro Gatos, donde la gente recibía un auténtico combo. El espectador podía tomar un café, fumar, conocer gente, mirar el espectáculo, comer, quedarte después de la función. Como una alternativa. Como ese combo continuó ahora en otros espacios, por ahí se habla de que eso influyó con el cierre de algunas salas. Pero no creo que sea por el combo, pasa por otras cosas.

- ¿Existe el humor auténticamente mendocino?

- No creo. Existe una idiosincrasia que cambia el sentido del humor. Para citar un ejemplo a mano, el cordobés es un tipo más dinámico, más bicharachero y de allí surge su humor. Acá somos más parcos, más chatos. Es solamente un humor distinto.

- La reflexión social es una marca de tus obras. ¿Siempre fue planteado así?

- No. Al principio teníamos ganas de divertirnos, de hacer humor. Empecé haciendo ejercicios corporales y me manejaba con elementos más naturales. En la evolución de encontrarme con una estructura dramática, donde tenía que existir un conflicto, hice click, me fui más allá. Las obras comenzaron a tener otros trasfondos que se inclinaron hacia lo social y la que más recuerda la gente sin duda es ‘Educando al nene’, la cual te hace reír pero te hace reflexionar también.

- ¿Es la que más satisfacciones te dio?

- En realidad me produce una emoción grande, pero me parece que hay obras mejores, en cuanto a actuación, puesta y contenidos. No sé, a lo mejor me equivoco pero ‘Un tal García’ me parece bellísima desde el montaje y el texto.

- En estos 25 años de carrera, ¿te arrepentiste de algo?

- Sólo de situaciones como de no haber puteado a una persona, pero de lo que hice no, lo hice porque lo quería hacer. Aunque también hubo cosas que no me gustaran e igual las tenía que hacer. De todas maneras no voy a limpiar el piso, voy a actuar, voy a hacer lo mío.

- ¿Qué es lo malo que tiene la profesión y qué es lo bueno?

- Para mí, lo bueno y lo malo están unidos a una sola cosa. En la necesidad de desarrollarse y no poder, y en la idea de que justamente por eso, no creerse nunca que sos lo más. Eso te obliga a ver los límites propios y ajenos. Es una contradicción personal. Las cosas se dan de una sola forma, porque el tiempo que uno transita es irrepetible. Hoy estamos acá, por elección, por casualidad, es lo que nos toca vivir y hay que hacerlo lo mejor posible. Por eso quizá que en estos 25 años, no me siento nostálgico. Nunca me siento así.

- ¿Cuáles son tus influencias creativas?

- Mis influencias son los sueños. De hecho cuando sueño algo interesante me levanto y lo escribo y muchas veces esas imágenes han afectado mis obras. A lo onírico le sumo mis crisis personales. Me parece que cuando un actor está en conflicto es más creativo, ya que necesita largar los fantasmas. Otra influencia sin duda es Ernesto Suárez, ya que sobre el escenario tenemos una química impresionante. También en esas influencias incluiría a todos los demás locos del mundo, los que tienen la cabeza dada vuelta.

Fuente consultada: Diario Los Andes

Escrito por Perla Cremaschi en: 11:17 AM | Comentarios (1) | TrackBack