Puede ser tanto o más peligroso que manejar alcoholizado. Las consecuencias que producen ciertas drogas. Qué dice la ley de tránsito
La conducción de un vehículo bajo los efectos de ciertos medicamentos, aun cuando hayan sido recetados por el médico, puede resultar tanto o más peligrosa que manejar alcoholizado, ya que existen medicinas que producen efectos muy parecidos a los del alcohol.
Las drogas que contienen los medicamentos que pueden afectar al conductor son muchas, ejerciendo tanto efectos deseados (terapéuticos) como otros no deseados (colaterales), que son los que ocasionan efectos peligrosos sobre la persona que conduce.
Entre éstas cabe mencionar: los antihistamínicos (de uso común en casos de mareos y alergias). La insulina (tratamientos diabéticos), drogas antirreumáticas, jarabes para la tos y antidiarreicos (contienen derivados sintéticos de la morfina y la codeína), drogas para el tratamiento de la gota, vasodilatadores cerebrales, antihipertensivos, sulfamidas y muchas otras.
Si algunas de las mencionadas (por ejemplo, sedantes) se combinan con el consumo de alcohol, se produce un sincretismo de sus efectos, ya sea en forma de adición o de potenciación. Esto quiere decir que el efecto combinado de ambas drogas es muy superior a la suma de los efectos individuales de cada una de ellas.
Debe tenerse en cuenta que muchas drogas pueden afectar al conductor en una o varias aptitudes físicas y psíquicas, necesarias para la conducción. Entre algunos de los ejemplos se puede citar: embotamiento, dificultad para pensar, juicio nebuloso, visión borrosa, mala coordinación neuromuscular, sedación, laxitud, vértigo, somnolencia y letargo, sobrevaloración, euforia y falta de coordinación motora.
Se debe tener en cuenta que habrá mayor riesgo de involucrarse en un accidente cuando el nivel de concentración y respuestas no son las adecuadas. Por eso es necesario preguntarle al médico que hace la receta de los medicamentos cuáles son los efectos que pueden producir los mismos, para no interferir con una conducción segura.
La ley de tránsito dice: "Los médicos que detecten en sus pacientes una enfermedad, intoxicación o pérdida de función o miembro que tenga incidencia negativa en la idoneidad para conducir vehículos deben advertirles que no pueden hacerlo, o las precauciones que deberán adoptar en su caso. Igualmente, cuando prescriban drogas que produzcan tal efecto. (Art. 73, ley 24.449).
Por supuesto, las drogas narcóticas afectan directamente la conducción. Entre ellas, las depresoras, las estimulantes y las psicodislépticas, o alucinógenos despersonalizantes.
Los efectos más comunes de la cocaína respecto de la conducción son particularmente graves: pérdida de inhibiciones, euforia, alteración de la conciencia y tendencia a la violencia.
Otro ejemplo es la marihuana, dependiendo de la dosis que se consuma, en general causa euforia (acompañada de regocijo e hilaridad), distorsión de la realidad, alucinaciones auditivas o visuales, torpeza en cualquier maniobra, en el caso particular de la conducción puede estar alterada con bajas dosis de postura, el equilibrio, la concentración, la atención y la capacidad para incorporar datos.
Más información en:
www.isev.com.ar
http://www.luchemos.org.ar
www.fitac.org
http://www.who.int/es/
Fuente: Diario LA NACION