Noviembre 22, 2004

"La escuela y la familia deben generar vínculos de contención"

Para prevenir las situaciones de violencia dentro de las aulas

Las situaciones de violencia entre niños y adolescentes son cada vez más graves y reiteradas, pero son también una forma de expresión y canalización de la violencia social y familiar. Es un síntoma de una situación de emergencia y es importante pensar de qué modo intervenir y ayudar.

La escuela es un espacio intermedio entre la familia y la sociedad, donde los chicos pasan muchas horas y expresan lo que viven en su mundo interno y el medio familiar.

La violencia es un modo de expresión de una persona que carece de otros recursos ante una situación que siente como desesperante. Es la forma que encuentra alguien angustiado y desesperanzado de comunicar lo mal que se siente, y de exteriorizar su resentimiento y su odio.

Los chicos no son violentos porque tengan un gen de la violencia. Todos tenemos aspectos positivos y destructivos, y depende mucho del vínculo que se cree en la familia para que se potencien unos u otros.

En algunos casos de hijos violentos el tema de la violencia se debe al excesivo control de los padres, a que no les permiten el disenso, a que no los reconocen como personas con posibilidades de pensamiento autónomo. Pero también puede deberse a casos de abandono emocional, maltrato familiar y falta de contención.

Estos son vínculos enfermantes y hacen que un chico vaya acumulando en su interior los sentimientos de odio, angustia, resentimiento e impotencia. Si un chico no puede expresar lo que le pasa con palabras, irá acumulando el malestar y se convertirá en un volcán que puede entrar en erupción en cualquier momento y que buscará cualquier forma para exteriorizar esa energía contenida.

La escuela es el lugar de pertenencia y sociabilidad de los chicos, pero es también un lugar con exigencias, donde surgen competencias y rivalidades con los compañeros. Ante la inestabilidad de los vínculos familiares, las carencias emocionales y las inseguridades encuentran en la escuela un lugar para establecer vínculos, aunque sean violentos.

Vínculos de contención

No hay que esperar situaciones extremas para encarar el problema. La familia no tiene que perder tiempo para consultar si ve síntomas en los hijos, y la escuela debe ofrecer un espacio abierto para trabajar con los padres y con especialistas de salud mental.

La escuela y la familia deben armar redes de solidaridad y crear vínculos de contención y respeto tanto para el alumno como para el docente.

Crear vínculos sanos es fundamental, porque que un alumno esté con treinta compañeros no significa que esté vinculado, de la misma forma que el hecho de que un chico tenga familia no significa que haya diálogo.

Cuando realmente los vínculos existen hay posibilidad de que se manifiesten los conflictos. Entonces el chico encuentra un espacio en el cual puede poner en palabras lo que le pasa y de este modo se desactiva el volcán.

Por Eva Rotenberg
La autora es directora de la Escuela para Padres (www.escuelaparapadres.net ).

Fuente: LA NACION