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Colon irritable

El colon irritable es uno de los desórdenes más tratados en los consultorios hoy día, incluso más que la diabetes, hipertensión arterial, asma o enfermedad cardiovascular. A pesar de ser tan común, esta condición todavía no es completamente comprendida. Antes de ser declarada como colon irritable ha recibido varios nombres como colitis espástica, colitis nerviosa, colitis mucosa o colitis inflamatoria.

El colon irritable no es una condición nueva, sino que ha sido descripta hace más de 150 años en el London Gazette. Puede afectar tanto al intestino delgado como al grueso y no sólo al colon como se suele suponer.

¿Qué es el colon irritable? Es un desorden gastronintestinal funcional cuyos síntomas característicos incluyen dolor abdominal o incomodidad relacionados con una alteración en el ritmo evacuatorio que consiste de constipación o diarreas o ambos en muchos casos. Por funcional se refiere a que el problema se encuentra en la manera en que los órganos se desempeñan y no por un problema físico en los órganos que pueda detectarse con una ecografía como en el caso de una úlcera. Otros de los síntomas que presentan los individuos que lo padecen son hinchazón abdominal, gases, distensión abdominal, pasaje de moco con el movimiento intestinal, dolor durante el movimiento intestinal o la necesidad urgente de mover el intestino.

A pesar de que los síntomas mencionados anteriormente se reconocen perfectamente, no son específicos al colon irritable. El patrón de los mismos varía de una persona a otra, pero se mantiene más o menos consistente en el mismo individuo, aunque pueden cambiar la frecuencia o la intensidad. Los síntomas son intermitentes, con períodos asintomáticos que pueden ser de días a meses.

El dolor abdominal es el síntoma que no puede faltar para el diagnóstico del colon irritable. Por lo general, está ubicado en el lado izquierdo inferior del abdomen, si bien puede ocurrir en ambos lados. El dolor representa un espasmo de la capa muscular suave que recubre el tracto gastrointestinal o una extra sensibilidad del mismo. La hinchazón, que es la sensación de distensión y de gas en el abdomen, que es visible debido a que el mismo está repleto de aire, es otro de los síntomas más comunes. Ambos reflejan la presencia excesiva de gases o la extrema sensibilidad a cantidades normales de gas.

Los 3 procesos principales involucrados en el desarrollo del colon irritable son:
1) anormalidades en la motilidad intestinal: la manera en que los alimentos y los líquidos se mueven a través del tracto gastrointestinal;
2) alteraciones en las funciones sensoriales gastrointestinales: cómo los nervios del tracto gastrointestinal sienten o experimentan sensaciones;
3) diferencias en la manera en que el cerebro procesa información sensorial del tracto gastrointestinal.

En resumen, existe una estrecha relación entre el cerebro y el tracto gastrointestinal que explican la fisiología del colon irritable.

Que hacer desde la alimentación
Existen ciertas medidas dietéticas que se deben tener presentes:
* Masticar bien los alimentos, comer bien despacio. La digestión comienza en la boca, donde la saliva se mezcla con los alimentos. En la saliva se encuentran las enzimas que comienzan a digerir los alimentos. Si se traga directamente, no se da tiempo a que la saliva se entremezcle con la comida.

* Evitar alimentos formadores de gas como las legumbres y las coles (brócoli, coliflor, repollo, repollitos de Bruselas).

* Evitar las gaseosas.

* Evitar el mate cebado, ya que favorece a la inflamación.

* Limitar las verduras de hojas, ya que el intestino no puede digerir la fibra que contienen, provocando gases.

* Evitar las semillas de las frutas y verduras como kiwi, frutillas, tomate, berenjenas.

* Utilizar leche deslactosada, ya que se experimenta una intolerancia a la lactosa en el 25% de los casos.

* Limitar el consumo de alimentos integrales.

* Preferir verduras con fibra soluble, y en especial cocidas como remolacha, zapallo, calabaza, palmitos, espárragos, zanahoria, corazón de alcauciles, zucchini y zapallitos.

* Elegir frutas como manzana, pera, banana bien madura, durazno, ciruela, preferentemente sin piel.

Cada individuo con colon irritable es único, por lo tanto, los tratamientos deben adecuarse a cada uno de ellos. Es útil llevar un registro de los síntomas y los alimentos que se consumen, e intentar identificar cuáles son los factores que precipitan o empeoran los mismos. Lo que es importante es también adoptar medidas para calmar el estés y aprender a relajarse, como yoga o meditación.

Fuente: INFOBAE