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Bichos ponzoñosos que acechan en Mendoza

De diciembre a marzo es muy frecuente que las guardias de los hospitales se vean requeridas por personas afectadas por lesiones provenientes de bichos ponzoñosos, como arañas, escorpiones o alacranes.

Salvo casos extremos en que no se llega a la atención médica a tiempo, difícilmente la picadura de estos animales sea mortal y de hecho, en Mendoza hace tiempo que no se produce un caso fatal. Sin embargo, no es desaconsejable tomar precauciones en las casas, en especial las ubicadas en el pedemonte, y en las frecuentes salidas al campo que propicia la época veraniega. Entomólogos y otros especialistas que estudian esta fauna rastrera recuerdan que, en general, estos bichos no nos atacan sin motivo, se defienden cuando presienten peligro. Aunque, claro, hay comportamientos de naturaleza diferentes.

El licenciado Juan Carlos Torcivia, de la cátedra de Infectología de la Facultad de Ciencias Médicas de la UNCuyo, conoce bien a estos animales, que en general despiertan temor y hasta pánico en los humanos. “No todos son venenosos”, dice en su ámbito de trabajo, el hospital José Néstor Lencinas. “Los venenosos hacen referencia a que poseen glándulas que producen, almacenan e inoculan sustancias que afectan al organismo humano, como por ejemplo arañas, alacranes (escorpiones), serpientes o víboras”. El veneno de estos alimañas es utilizado para adquirir sus alimentos y como factor defensivo.

En cambio, hay otros animales que producen y almacenan sustancias, pero no las inoculan como el sapo y los escuerzos, que se encuentran en el ambiente de Mendoza, y las esponjas, habitantes del mar.

El escorpión, propio de nuestra precordillera y que a veces aparece en los patios de las casas de los numerosos barrios ubicados en esa franja que se le ha ganado al pedemonte, introduce su toxina por un aguijón que se encuentra en la extremidad de su cola (telson). Produce una lesión localizada, caracterizada por escozor o dolor y con hinchazón leve. Torcivia recomienda, para las casas de las primeras zonas de los cerros, poner materiales lisos (baldosas, mármoles) en la entrada, porque estos animales no se pueden desplazar a través de esas superficies. También se sugiere separar las camas de las paredes a unos 20 cms, medida que además puede servir para combatir la vinchuca. La limpieza de patios, albañales y resumideros, y el uso de desinfectantes, completan el paquete preventivo.

Entre las arañas hay una, llamada vulgarmente “pollito” (Grammostola, científicamente), de 80 a 120 mm, que por lo común no inocula veneno, pero sí es considerada carroñera.

Otro arácnido que puede aparecer en las viviendas es la Loxosceles o “araña de los cuadros”. Es sumamente tímida y habita en lugares que uno no frecuenta por años. Por eso, teniendo cuidado en mudanzas o arreglos grandes, usando guantes, los riesgos se acercan a cero. De color amarillo caramelo, patas largas y 14 mm de longitud. La acción del veneno de la Laxosceles es del tipo necrótico-hemolítico, por lo que requiere su asistencia lo más rápido posible. La misma necesidad de asistencia requiere otro tipo de arácnido, llamado Latrodectus, que todos conocen como cuyucha o “viuda negra”, de 12 mm de longitud y color negro azabache, con pequeñas manchas rojas en su abdomen. Suele habitar en los domicilios y puede encontrarse en montículos de leña, en huecos de los árboles, coexistiendo con hormigas o entre las piedras.

Luego están las lesiones que puede causar la Lycosa, “araña de jardín” o “araña lobo”, que se la encuentra en el césped. Transporta sus huevos sobre el abdomen (ooteca), lo que hace que al defender los mismos enfrenta a su oponente. Sus lesiones son locales y leves. Otro bichito común es el “arañón del monte” (Polybetes), que llega a tener 30 mm. Su picadura también es de acción local y leve.

Entre las víboras hay que tener en cuenta a la yarará, sobre todo la “ñata”; a las culebras y la falsa coral, en una cita mínima. Los especialistas indican que ante cualquier mordedura de ofidio o ataque de arañas hay que recurrir rápido a un centro médico. Las dos primeras horas a partir del ataque son vitales. Puede ser al Lencinas (Talcahuano 2194, Villa Hipódromo, 427-2773 -interno 128) u otro centro de referencia del Gran Mendoza.

Predadores no especialistas
En todos los ecosistemas, ya sean naturales o urbanos, los predadores poseen una gran importancia en el control poblacional de sus presas.

Las arañas y escorpiones, y todos los arácnidos en general, son predadores no especialistas. Esto significa que se alimentan de cualquier insecto u otro artrópodo que puedan cazar en el ámbito de sus desplazamientos.

En este sentido benefician al hombre ya que controlan las poblaciones de otros artrópodos más perjudiciales, como moscas, mosquitos, cucarachas y hasta vinchucas, estas últimas transmisoras del mal de Chagas-Mazza. Las estrategias de caza de estos animalitos son variadas e incluyen telas de diversas formas y tamaños, y glándulas que inoculan venenos.

En Mendoza, los únicos arácnidos que pueden producir una herida mortal con su veneno son la araña de los cuadros (Loxosceles) y la “viuda negra” (Latrodectus). Las demás arañas, aunque tienen glándulas venenosas, poseen un veneno de diferente constitución química que no produce ningún daño de importancia.

Al igual que las arañas, la constitución química del veneno de los escorpiones es diferente en cada especie, siendo el de las especies que se encuentran en nuestra provincia, totalmente inocuo. Por Susana Lagos Entomóloga del Cricyt.

Fuente: Diario Los Andes