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El "ojeo", reconocido por la ciencia

Una mirada maliciosa puede ser la causa de varios síntomas que muchas personas padecen a diario y cuyo origen no logran identificar.

El poder de la “ojeadura”, como se la conoce en la medicina no institucionalizada, está siendo admitido por médicos, psicólogos y científicos, quienes reconocen la cura por sugestión.

La sabiduría popular le ganó un round a la comunidad científica. El efecto del “mal de ojo” está hoy siendo admitido por distintas ramas de la medicina moderna, que incluso dejó de oponerse a los tratamientos caseros para contraatacarlo.

La “ojeadura”, que según la tradición se produce cuando una persona ocasiona un mal a otra a través de la energía de la mirada, resulta hoy ser el origen de varios síntomas inexplicables desde el punto de vista médico.

Dolores en el hígado, riñones, estómago, músculos y huesos, y cabeza pueden estar originados en la mala energía de una mirada con envidia, malicia u odio, o simplemente miradas con poder.

Donde la ciencia no llega, la sabiduría popular (que lejos está de ser relacionada con la superstición) está ganando terreno. Estudios recientes han admitido que si bien se pueden producir efectos benéficos o perjudiciales con la vista, para lograr cualquiera de estos impactos es necesario un complejo entrenamiento de las fuerzas anímicas y no sólo la intención o la práctica por curiosidad.

Frente a esto, los por años defenestrados curanderos y sanadores están ganando espacio y respeto.

Antonio, un médico de la provincia de Buenos Aires que optó por mantener su apellido en el anonimato, admitió a InfoBAE.com que Alejandra Gambetta, una conocida reikista y numeróloga de la zona, logró curar el “mal de ojo” de una secretaria de la clínica donde trabaja a través de una cura de oración.

Aunque resulte extraño para la escéptica y científica sociedad actual, lo cierto es que en todas las clases sociales se están advirtiendo tendencias hacia las creencias metafísicas de las “malas energías”.

El incremento de cursos y ofertas de Reiki –una disciplina de sanación a través de la energía- es prueba de ello.

La ciencia pisa el terreno espiritual

Para el psiquiatra Alejandro Otero este tipo de creencias es respetada como folclórica pero carece de aval científico.

Al ser consultado por Infobae.com, Otero señaló que “en estas curaciones se produce un efecto sugestivo y este mismo efecto es el que aparece en las indicaciones médicas. La respuesta frente a los fármacos se produce por la influencia en la confianza médico-paciente. Y esto es lo importante, porque el efecto sugestivo mejora el efecto del fármaco”.

El profesional, miembro de la Asociación Gestática de Buenos Aires y docente universitario, sostuvo que “en la mayoría de los casos la creencia del mal de ojo no es peligrosa, salvo en los casos de estructuras paranoideas o psicóticas”.

Otras contribuciones terapeúticas como la medicina Antroposofica (inaugurada por Rudolf Steiner) aspira a llevar la ciencia al terreno anímico y al espiritual.

Así para Marta Miguel, medica Clínica en esta orientación, los efectos exteriores sobre la organización humana como el "Mal de Ojo" pueden originarse en una permeabilidad excesiva del cuerpo astral, portador de lo anímico, y una debilidad del cuerpo yoico, portador de las fuerzas de la individualidad espiritual”.

Según la religión

El Talmud, el milenario libro que recoge todo el saber judío, se refiere al mal ojo y le adscribe poderes casi místico.

Mirar los bienes ajenos con envidia en los ojos puede hacer que el mal recaiga sobre esa persona. Es por eso que la ley Talmúdica prohíbe construir una casa muy cerca de la otra, aseguran Jaim Kramer y Abraham Sutton en un portal de la Torá.

“La privacidad es muy importante, no sea que vayamos a mirar las posesiones de nuestro vecino con uno ojo envidioso. Los vecinos deben mantener una distancia razonable entre sí, o al menos, las casas deben ser construidas separadas y con cierto espacio entre sí (Bava Batra 3a)”, recuerdan.

Usualmente el "mal ojo" se entiende como mirar a la otra persona con intención de que le suceda algo malo. También incluye el envidiar las posesiones de otro, sentirse mal por su éxito (como si su éxito de alguna manera disminuyera nuestra capacidad para lograr algo en la vida), la mezquindad y demás.

El Rebe Najmán enseña que el mal ojo lleva a una aceleración del ritmo respiratorio. De alguna manera, la envidia y la ira generados por el éxito del otro, hacen que uno acelere su ritmo respiratorio.

Fuente: Infobae.com