Septiembre 03, 2009

Crece el consumo de alcohol entre los adolescentes y preocupa la falta de controles

A dos años de la Ley Seca, se suman las estrategias para evadir la norma y comprar y vender bebidas alcohólicas. Los adultos y las familias no toman conciencia.

Sin documentos. Al caer la tarde, es común ver en distintas plazas del Gran Mendoza a jóvenes que consiguen cerveza en cualquier negocio.

Joako tiene 19 años. Terminó la secundaria en un CENS y tiene grupos de amigos de distintas edades. Gracias a eso, puede asegurar que a la hora de conseguir bebidas alcohólicas no hay edad que lo impida. Pero eso no es todo. También reconoce que el límite horario que impone la Ley Seca no es una traba cuando se trata de abastecerse en la ?previa' al boliche o, simplemente, cuando se termina el alcohol a las cuatro de la mañana.

"Cerca de mi barrio, en Godoy Cruz, venden alcohol en una casa. Los dueños compran al por mayor gaseosas y bebidas y te atienden por una ventana a la hora que sea. Es que en la previa se usa tomar un montón. Por eso, después del boliche se pudre mal, todos están re locos. Si te tienen que matar, te matan y si se les da por romper autos, lo hacen", describe con naturalidad las escenas que le toca ver cada fin de semana.

A más de dos años de la implementación de la Ley Seca -se sancionó en enero de 2007- no ha disminuido el consumo de alcohol en menores y fuera de horario en la provincia. Por el contrario, los mendocinos han agudizado el ingenio para inventar estrategias que les permitan sortear los controles y poder obtener o expedir bebidas alcohólicas sin ningún tipo de restricciones.

La frase que compartió Jorge, de 17 años, con sus amigos en un drugstore céntrico es contundente: "Si querés conseguir, conseguís". ¿Cómo? En este punto se abre todo un abanico de ingeniosas posibilidades que van desde adquirir alcohol en domicilios de familia, comprar preparados -a veces elaborados por el propio quiosquero- y colocados en recipientes de gaseosas, llevar bolsas opacas para ocultar las botellas... y la lista podría continuar en extenso.

Para el psiquiatra infanto-juvenil Juan Reboredo, el problema de ingesta de alcohol en los jóvenes está relacionado a la falta de concientización por parte de la sociedad y por la ausencia del control familiar.

"El consumo de bebida alcohólica es una pauta de aprendizaje cultural. Se cree que a través de ella se llega a la alegría", explicó el médico. Describió que actualmente existen tres campañas que tienden a revertir la situación: "la que hace hincapié en que no debe manejarse si se ha tomado, la que difunde las cantidades que revelan cuándo estamos hablando de consumo excesivo y las leyes de prohibición, pero que pueden transgredirse", agregó.

El titular del Programa Provincial de Adicciones, Mauricio Vezzoni, sostuvo que las últimas estadísticas mostraron una pequeña baja en el consumo, "pero hay que distinguir entre consumo y abuso", advirtió.

Los casos de intoxicación por sustancias psicoactivas -el alcohol es una de las principales- que llegan a las salas de guardia de los hospitales provinciales vienen en ascenso y 71 por ciento son intoxicaciones agudas. Vezzoni señaló que el alcohol y el tabaco son hoy las drogas de entrada a las adicciones y dijo que la edad de inicio se reduce a los 13 años.

Lo cierto es que hay sitios en el Gran Mendoza que son vox populi por su expendio irregular de alcohol. Uno de los casos más mentados es el drugstore que se encuentra frente al zanjón Maure, en lo que se conoce como 'la curva del monumental'.

"Cualquiera que necesite tomar algo después de las 23, sabe que allí lo consigue", manifestó Ignacio (25). Varios testimonios dan cuenta de que allí los jóvenes esperan en los autos hasta que se aleje la Policía, entonces ingresan y alguien se queda afuera haciendo las veces de ?campana'.

También hay otros puntos de venta conocidos para hacer ?la previa', como los de la Arístides y otros que funcionan en la rotonda de la Panamericana y en las inmediaciones de la plaza de Chacras.

"Aquí los viernes es el día más concurrido. El sábado pasan a tomar algo, antes de ir al boliche. Vemos de todo cuando vienen a buscar los autos. Sobre todo me llama la atención, que 60 por ciento son mujeres que no están en condiciones de manejar", comentó un empleado de una playa de estacionamiento cercana a la Arístides.

Desde los municipios aseguran que los negocios que más incumplen la Ley son los quioscos, drugstore y almacenes de barrio.

"Cuando son sorprendidos, los negociantes se excusan diciendo que el papá mandó al chico a comprar. También están los que salen del local con botellas y las entregan a vehículos estacionados en la otra esquina", comentó el director de Comercio e inspector general de Capital, Fernando Larraya. El funcionario dijo que, hasta el momento, no se ha efectuado ninguna clausura definitiva.

Las comunas aseguran haber reforzado los controles, incluso Luján sacó recientemente una ordenanza que endureció las sanciones. Ana Giaconi, directora de Industria y Comercio de esa comuna, explicó que ahora si un negocio es sorprendido infringiendo la ley, debe abonar una multa cercana a los 7.800 pesos y la consecuente clausura temporaria del local. En este departamento, el horario de prohibición se bajó a las 22.

Giaconi mencionó que los inspectores deben trabajar con apoyo policial para realizar requisas debido a las estrategias que utilizan para evadir los controles. "Es que los chicos salen con bolsas y nosotros no tenemos poder para ver qué llevan adentro. También ocurre que algunos vendedores cierran el quiosco y atienden por su domicilio", apuntó.

Fuente: Diario LOS ANDES