Mayo 04, 2007

Hijos maltratadores

Según datos de la fiscalía de menores, en los últimos años han aumentado las denuncias de padres que han sufrido malos tratos por parte de sus hijos. Conocer cuál es el perfil de estos niños, por qué se convierten en maltratadores y cómo debemos actuar con ellos, nos mostrará que es un problema básicamente educativo.

1. Perfil de los hijos maltratadores
2. Tipos de maltrato
3. ¿Por qué se convierten en maltratadores?
4. ¿Cómo actuar?


1. Perfil de los hijos maltratadores


Perfil. Tratan de imponer sus criterios y se enojan ante la más mínima frustración.

No hay un perfil único de niño maltratador, pueden encontrarse en cualquier ámbito social, económico o cultural. Sin embargo, suele ser más frecuente en familias con un nivel socioeconómico medio o alto, y en hogares divididos donde los hijos sufren las consecuencias de una ruptura sentimental. Es más común que sean hijos únicos o el menor de varios hermanos con los que hay bastante diferencia de edad.

Se trata de niños malcriados, rebeldes, insatisfechos, disconformes con todo, que desde muy temprana edad tratan de imponer sus criterios y lograr todo aquello que desean. Para ello insultan, amenazan, incluso agreden, siembran el miedo en el hogar y debilitan la autoridad de los padres.

Se creen los dueños de la casa, discuten continuamente con sus padres, a quienes tratan como personas molestas que les coartan su libertad, no cumplen con sus obligaciones y desobedecen por sistema.

Son niños susceptibles y rencorosos. En casos extremos pueden no sentir ningún afecto por sus padres. Poseen baja tolerancia a la frustración, es decir, se enfadan y enojan ante el más mínimo deseo insatisfecho o propósito no alcanzado.

2. Tipos de maltrato


Por un lado, nos encontramos ante el maltrato psicológico que es el que los padres reciben de sus hijos maltratadores a través de desprecios, insultos, ridiculizándolos, riéndose de ellos o haciéndoles sentir culpables de sus fracasos.

También les amenazan con ponerlos en evidencia delante de otras personas como familiares o amigos, o en lugares públicos. Suelen ser amables cuando desean algo de sus padres y, ante una negativa, se enfurecen y desatan su ira contra ellos.

Para llegar al maltrato físico previamente se ha pasado por alguna de las diferentes formas de maltrato psicológico. Cuando se llega a esta situación, la actitud de los padres suele ser de miedo hacia sus hijos. Tratan de ocultarlo, bien para protegerlos o por vergüenza, pues supone un fracaso en su labor educativa.

3. ¿Por qué se convierten en maltratadores?


Los niños se convierten en maltratadores a través de un proceso paulatino. Comienza cuando son pequeños y no se les corrigen determinadas formas de actuar, como pedir algo a gritos y con insistencia, cuando montan un escándalo si se les niega algo o cuando no cumplen con sus obligaciones más básicas cuando se les dice cómo lavarse los dientes, ducharse, hacer los deberes, etc. Si de este modo consiguen su objetivo, los padres estarán permitiendo que su hijo se convierta en un tirano.

En la mayoría de los casos se atribuye a una educación permisiva, en la que los padres quieren compensar la falta de tiempo que pasan con ellos cediendo a sus caprichos, le dan todo tipo de bienes materiales y no saben plantarse y decir no a sus continuas demandas. De esta forma, empiezan a perder autoridad y poco a poco su hijo se va imponiendo a ellos.

Otras veces, por miedo a perder su cariño, a sus reacciones agresivas o por temor a que cojan una rabieta los padres ceden a sus deseos. Empiezan a tener miedo de ellos y por temor a sus reacciones, tratan continuamente de agradarles y pasar por alto determinadas conductas que pueden ser el inicio de un futuro comportamiento agresivo.

La ausencia de normas en las que los niños exigen pero no consideran que ellos tengan obligaciones que cumplir es otra de las principales causas por las que un niño puede llegar a convertirse en maltratador.

No todos los niños que tienen este tipo de conductas se convierten en maltratadores, pero los niños maltratadores sí han pasado por este tipo de conductas.

4. ¿Cómo actuar?


En primer lugar hay que prevenir estas situaciones antes de que el niño se convierta en un maltratador, y esto se consigue poniendo límites a los actos que denoten un comportamiento agresivo o irrespetuoso hacia sus padres.

La primera vez que un niño falta el respeto a sus padres hay que corregirle y no tolerarlo. No podemos disculpar a un niño de siete años que da una patada a su madre porque esté cansado. Es una conducta inapropiada que hay que corregir sin temor a que el niño coja una rabieta.

Los padres nunca deben amedrentarse ante los hijos, no pueden ceder cuando les chantajean, y ante amenazas del tipo "o me compras un móvil, me das dinero... o te vas a enterar" han de mantenerse inflexibles.

El niño no puede tener el poder dentro de la casa, son los padres los que mandan y quienes toman las decisiones familiares, se debe contar con su opinión en temas que afecten a la familia como elegir el lugar de las vacaciones, pero son los padres quienes toman las decisiones. Sobre temas cotidianos, no se les debe otorgar ningún poder, ellos no deciden, por ejemplo, sobre lo que se ve en la tele ni sobre a qué hora deben acostarse.

En todo hogar debe haber unas normas que se deben cumplir siempre, sin temor a una rabieta o enfado de su hijo. ¡Ya se le pasará! Los padres deben mostrarse firmes en su cumplimiento, ya que establecer límites y cumplir con un conjunto de reglas facilita la convivencia y hace que los hijos sean más disciplinados.

Si los hijos no respetan lo límites y se encaran a sus padres o les faltan el respeto, éstos deben actuar con firmeza y hacerles saber que su mala conducta tendrá unas consecuencias inmediatas. Deben saber que será castigado.

Los padres han de ser coherentes e inflexibles en sus actuaciones, no ceder ante aquello que ellos consideran inadecuado y mantener siempre el mismo criterio en el momento de corregir y actuar. El sí es sí, y el no es no. Han de tratar a sus hijos con firmeza y con cariño.

Hay situaciones extremas que se producen generalmente en la adolescencia, en las que los padres están sufriendo auténticos maltratos físicos y en los que su vida puede estar realmente en peligro. En tal caso, deben denunciarlo y ponerlo en manos de profesionales.


Dª. Trinidad Aparicio Pérez
Psicóloga clínica. Psicóloga escolar

Centro de Psicología Alarcón. Granada.


Fuente: Puleva Salud