Julio 26, 2006

Peleas entre hermanos

Las peleas entre hermanos es algo normal que forma parte de la vida. Siempre habrá desacuerdos que propicien una discusión o pelea y, aunque son muchas las causas que pueden dan lugar a una pelea, normalmente no existe una razón específica para que se produzcan. Una buena actitud de los padres hará que se reduzcan.

1. Rivalidad y peleas entre hermanos
2. ¿Por qué se producen las peleas?
3. ¿Qué deben hacer los padres?


1. Rivalidad y peleas entre hermanos


Evitar peleas. Fomentar en el hogar la idea de compartir y ceder ante las cosas.

Las peleas entre hermanos son normales y frecuentes, forman parte de la vida cotidiana de cualquier familia. Los motivos son infinitos, cualquier cosa puede originar una pelea: la televisión, coger el teléfono, quién va primero al baño, etc. todo puede convertirse en motivo de discusión.

A pesar de que la rivalidad y las peleas sean normales, no quiere decir que simplemente se deban aceptar, pero tampoco que debamos reaccionar de forma desproporcionada ante ellas. Los padres deben saber que las peleas ocurrirán, por lo que deben fomentar en el hogar la idea de compartir y ceder ante las cosas, en vez de rivalizar y tener una actitud posesiva con el resto de sus hermanos.

Aunque en la infancia las disputas son continuas, no significa que no se quieran. La prueba está en que cuando llegan a la edad adulta, la mayoría de las relaciones entre hermanos son íntimas y estrechas; pasan mucho tiempo juntos, se ponen en contacto cuando tienen algún problema, se piden consejos, etc.

2. ¿Por qué se producen las peleas?


Las peleas entre hermanos se pueden reducir y evitar si se conocen las causas que las producen. Las más frecuentes son las siguientes:

- Muchas de ellas nacen de la rivalidad y los celos. El deseo de competir con sus hermanos para demostrarse a sí mismo y a los demás su capacidad es muy común. Es una forma de adquirir seguridad.

- Llamar la atención. Desea llamar la atención de sus padres para sentir un trato especial de ellos, sentirse más querido. Considera a su hermano un competidor respecto al amor de sus padres y es frecuente que en algunas ocasiones, imagine que quieren más al otro, los niños poseen una gran imaginación.

- No desean compartir. Muchas veces el origen de la pelea es un juguete, la ropa o que le han cogido algo de su cuarto que le pertenece sólo a él. Debemos enseñarles a compartir y a ser generosos con sus cosas, de igual manera, tiene que entender que cuando su hermano no le deja lo que él desea tiene que aceptarlo.

- El aburrimiento y la inactividad pueden propiciar también las disputas.

- Un trato injusto. Ante los conflictos, los niños tienen una percepción muy subjetiva y creen que siempre tienen razón. Por ello, consideran muchas veces que reciben un trato injusto con respecto a sus hermanos.

3. ¿Qué deben hacer los padres?


La actitud de los padres es fundamental para reducir las peleas y que el ambiente familiar y la convivencia sean cordiales y tranquilos. De ellos depende, en gran medida, que la relación entre los hijos sea mejor y más fácil.

Principales actitudes que deben adoptar los padres:

- Cada hijo es diferente. Los padres deben tener en cuenta que cada niño tiene un carácter y una personalidad determinada. La forma de actuar con uno puede que no sea la más indicada para actuar con otro hermano. No obstante, a todos hay de demostrarles cariño y evidenciarles el amor que siente por ellos, tanto con palabras como con hechos.

- Es fundamental tener paciencia y hablarles con calma y sosiego cuando vayan a solucionar el conflicto que dio origen a la pelea. Deben tener en cuenta que ellos imitan la conducta de sus mayores, por lo que no deben observar de sus padres una conducta violenta ni palabras malsonantes o subidas de tono en ningún momento.

- Ignorar las peleas. Los padres no deben intervenir en las peleas, tienen que dejar que ellos aprendan a resolver sus conflictos solos. Además, lo que buscan en muchas ocasiones con las peleas es la atención de los padres. Sí que intervendrán cuando la pelea sea física y, en tal caso, deben dejarle muy claro que no van a permitir que se peguen bajo ninguna circunstancia. Tampoco deben permitir y por ello también deben intervenir cuando se insulten o se hablen con desprecio.

- Incentivar la conversación. Tras una fuerte pelea, es muy importante que los padres tengan la costumbre de conversar con ellos, para que una vez calmados narren lo sucedido y puedan reflexionar sobre lo ocurrido. Es aconsejable acostumbrarlos a exteriorizar sus emociones, así le ayudan a no acumular rencores.

- No comparar. No se puede hacer comparaciones entre los hijos, son contraproducentes y disgregadoras. Afirmaciones como "tu hermano es más trabajador que tú", sólo aumentan la rivalidad entre ellos y la rabia. Hay que reconocerles personalmente a cada uno sus logros y resaltarles sus cualidades, hacer cosas con ellos a solas por separado y conversar mucho. Hay que buscar momentos para estar a solas con cada hijo y darle un trato individual.

- Elogiar las actitudes positivas. Deben felicitarles cuando no se peleen y mostrarles lo contentos que están por ello. Dar importancia a las conductas adecuadas las refuerza y hará que se repitan con más frecuencia. Conocer sus puntos débiles también les ayuda a conocerse mejor y a aprender a manejarlos.

Fuente: PulevaSalu