El problema de los riesgos de internet es un tema interesante para padres,
docentes y miembros de la comunidad educativa. Muchos son los sitios
especializados sobre este tema, y hay al respecto artículos de opinión y
manuales de diversas procedencias.
Sin embargo, las diversas voces están creando un universo confuso, poco confiable, y que puede traer consecuencias peligrosas para la educación formal y no formal de niños y adolescentes.
Existe aún hoy un desconocimiento profundo del uso de la red. Faltan trabajos
interdisciplinarios, empíricos, de alcance representativo. Esto se traduce en
enunciados como "los chicos", "muchos chicos". Sabemos que no es lo mismo un
chico de 5 años que uno de 14, y que "muchos" en el enorme espacio de internet,
con millones de navegantes, es un término vago y casi sin sentido.
Hay que darles a los riesgos su justa medida. Nadie niega la posibilidad de
encontrarse con un paidófilo en internet, pero convendría conocer y comparar la
posibilidad de ese riesgo con la de sufrir esguinces o lesiones jugando tenis o
un accidente al caminar por la calle. Los riesgos de estas últimas actividades
no conducen a sugerir a los padres que los chicos las suspendan. Pero sí hay
muchos artículos que aconsejan "suspender el chat para que los chicos no se
encuentren con pervertidos o secuestradores", como si fuera un episodio
corriente entre los miles de millones de personas que utilizan mensajería
instantánea, mail y salas de chat.
La falta de basamento científico sobre el consumo de productos culturales
digitales. Internet crece a una velocidad que los estudios científicos no pueden
seguir. Los pocos textos confiables sobre este tema son, además, ignorados
olímpicamente por periodistas, formadores de opinión, legisladores y otros
responsables de gestiones culturales. La falta de basamento deja el lugar libre
al sentido común y a la tecnofobia, sentimiento que históricamente ha aparecido
en cada etapa de innovación técnica, desde la escritura en adelante (cfr. Fedro,
de Platón).
La manipulación de la información. Existen además intereses comerciales en
muchos de los sitios que alertan sobre internet. Los sitios que venden filtros
para chicos y las discográficas suelen publicar indicaciones y cifras que
exageran el riesgo, para vender sus productos en el primer caso o bien para
evitar el uso de sitios de archivos musicales compartidos en el segundo. Esto no
significa que presenten directamente información falsa, sino que ante la falta
de basamentos sólidos e información confiable inclinan el foco hacia el lado del
riesgo. Panda Software, por ejemplo muestra estadísticas de chicos acosados en
internet de la Defensoría del Pueblo de España, que son las más altas entre las
conocidas.
El artículo -breve y falto de profundidad- de Ariel Torres, que se publicó en el
diario La Nación el sábado 10 de septiembre cae en gran medida en estos
problemas del discurso sobre los riesgos de internet.
Dice Torres:
"No permitir que los chicos tengan una computadora en su cuarto. Puede mostrar
contenidos inadecuados y es una herramienta de comunicación interactiva. Hasta
que lleguen a la edad suficiente debe haber sólo una PC familiar que todos usen
en un lugar común."
Lo primero que hay que tener en cuenta es que el cuarto no es el único lugar
donde un chico puede acceder a internet. Los cíbers, las casas de amigos,
bibliotecas, colegios, locutorios y hasta celulares pueden ser terminales. Antes
que prohibir, ¿no es mejor educar a los chicos navegando con ellos, conversando
y fijando reglas de buen uso de la red para que ellos -solos o acompañados-
sepan cuidarse?
"No debe permitirse el chat. Los chicos pueden ser contactados por cualquier
desconocido. Y, lo que es peor, la otra persona puede hacerse pasar por un chico
siendo un adulto. Los riesgos: la pedofilia y el secuestro."
Si bien -como decíamos- hay sitios que presentan altos porcentajes de acoso,
otras de las pocas cifras que hay son más cautas. La Oficina de Justicia de los
Estados Unidos registra un 19% de navegantes entre los 17 y 10 años que se han
sentido amenazados, aunque sólo el 3% fue incitado a contactos fuera de la
máquina y ninguno llegó a sufrir amenaza directa en el mundo real. Ni hablar de
otras instituciones como el portal NCH The children's charity del Reino Unido,
que señala directamente que es muy difícil que un chico sea acosado en internet
y que lo más probable es que los jóvenes cibernavegantes nunca sean molestados.
Este portal tiene información muy interesante sobre cómo establecer los límites
con los adolescentes, en el marco de su maduración sexual.
"No debe permitirse que los chicos tengan su propia cuenta de correo
electrónico. Una cuenta familiar protegida por una contraseña y administrada por
papá o mamá es suficiente. El spam suele contener material pornográfico."
El uso de internet debe pensarse por etapas. Cada edad tiene sus potencialidades
y sus riesgos. El uso del correo electrónico tiene potencialidades educativas y
formativas muy fuertes. Se puede evitar el spam por muchos medios, e instruir a
los chicos para que se hagan responsables de eliminarlo. No es difícil y en
determinadas etapas de la infancia y la formación el mail es una herramienta muy
conveniente.
Ya vimos qué dice Torres. Conviene revisar también qué no dice.
Los chicos en internet pueden:
* Leer diarios y revistas digitales, versiones digitales de diarios y
revistas de todo el mundo.
* Recibir por e mail los titulares de varias publicaciones según sus temas
de preferencia.
* Acceder a películas y videos.
* Visitar museos del mundo, recorrer sus principales obras.
* Leer y descargar libros.
* Escuchar música.
* Descargar programas para mejorar aplicaciones de la computadora.
* Encontrar información de fuentes de todo el mundo en poco tiempo.
* Capacitarse y actualizarse en el manejo de programas.
* Estudiar a distancia carreras formales e informales; secundarias,
terciarias, universitarias y de postgrado.
* Publicar textos de opinión en foros y weblogs.
* Hacer la propia publicación virtual con autonomía.
* Ofrecer su trabajo a cualquier persona del mundo participando en tablones
de anuncios, sitios especializados, bolsas de trabajo.
* Hacer preguntas y reclamos como consumidor.
* Ponerse en contacto con especialistas en temas de su interés.
Sabemos que todo texto es argumentativo, que -aunque no esté explícita - siempre
se apunta a una conclusión. La conclusión de notas en la línea de la de Ariel
Torres es que internet es peligrosa, que hay riesgos de secuestro y pornografía,
que debe entonces restringirse su uso. Explícitamente se aconseja prohibir el
mail y el chat.
Nos parece que hay más riesgo en estos discursos sobre el riesgo en internet que
en el uso mismo de la web.
El riesgo es que los chicos no manejen las competencias básicas para aprovechar
la web:
* evaluación, y una actitud crítica que los van a acompañar en su vida
adulta personal y sobre todo profesional;
* el riesgo es no fomentar una relación de confianza entre padres e hijos
respecto de los consumos culturales: libros, películas y ahora sitios de
internet y material digital son elementos en la educación informal que los
chicos aprenden a manejar en la casa, a través del ejemplo y la comunicación con
sus mayores;
* el riesgo es que los chicos se queden afuera de un medio gratuito y libre
que ha desarrollado una expansión en la distribución de conocimiento nunca vista
y una democratización del saber.
Fuente: Educ.ar