Compran alcohol en supermercados y quioscos; la ausencia paterna
Cada viernes y sábado se repite el ritual. Van cayendo de a uno después de que el reloj marca la medianoche. El punto de reunión es una casa que alguien "pone" porque esa noche no habrá adultos o porque con los que están "está todo bien".
La excusa es reunirse, compartir. En el grupo hay un invitado excluyente: el alcohol. Nunca falta en las veladas hogareñas de muchos adolescentes, que cada vez eligen con más frecuencia la casa de sus padres para celebrar encuentros nocturnos.
LA NACION reunió a un grupo de amigos que comparte extensas madrugadas puertas adentro. Sólo aceptaron aparecer con apodos. Desde los 15 años -hoy tienen 18- se reúnen en casas antes de salir. Allí nunca falta la cerveza. Tampoco el vodka.
-¿Dónde se juntan?
Mary : -En mi casa o en la de Vale, Popi o Pitu porque son las casas en donde los padres generalmente no están. Se van afuera o no les importa que estemos. Por ejemplo, a mis papás no les molesta que vengan mis amigos a casa.
Vale: - Muchos prefieren que estemos adentro antes que estar deambulando por ahí. Y para nosotras es más cómodo.
Popi : -También es más económico. Si vas a un bar te cobran 7 u 8 pesos la cerveza, que es lo que más tomamos. En cambio, si te juntás antes en una casa gastás mucho menos. Si después salimos ya no tomamos o, a lo sumo, sólo lo que viene con la consumición del boliche.
-¿Sus padres saben que se reúnen para tomar?
Mary : -Sí, totalmente. A mi mamá no le molesta que vengan a casa y nos juntemos. Lo único que me dice es que no hagamos mucho lío y le dejemos todo limpio.
Vale : -Igual si sabemos que hay alguien en la casa no nos descontrolamos. Tratamos de no movernos del sector donde estamos y de hablar bajo.
-¿Qué toman?
Popi: -Cerveza, porque es lo más barato y a casi todos les gusta. La verdad es que tomamos mucho. Por ejemplo, entre seis nos bajamos como mínimo diez cervezas, un Gancia y un vodka por vez.
Mary : -Yo tomo Gancia, vodka, tequila... Soy la típica. Si todos llevan cerveza, que no me gusta, me compro mi vodka.
-¿Cómo se manejan con la plata?
Agus : -Tenemos un pozo común o compramos y después dividimos. En general, hay encargados de comprar la bebida y llevarla hasta la casa. Cada vez que nos juntamos gastamos de 60 a 80 pesos en total.
-¿Dónde compran el alcohol?
Mary : -En quioscos, en supermercados y por delivery. Incluso, hay promociones de fin de semana que nos llegan por mail. Ninguno se fija si sos menor. Pero si comprás en el quiosco toman algunos recaudos. En los de Belgrano, por ejemplo, hacen que cierran y, si les tocás la puerta, te hacen pasar y te venden alcohol. También lo llevan a tu casa, con una compra mínima de 10 pesos.
Popi : -En realidad recurrimos al delivery cuando nos quedamos sin nada y queremos seguir tomando. Pedir por teléfono es muy caro.
-¿Les sacan alcohol a sus padres?
Mary: -Sí, cuando se acaba lo que trajimos y no tenemos plata para seguir pidiendo, vamos a la bodega y la saqueamos. Mi mamá dice: "¡Cómo toman estos chicos!", y yo le digo que fueron mis hermanos.
Popi : -Terminás tomando cualquier cosa. El otro día nos juntamos en casa a ver una película y terminamos tomando tequila del bar de mis viejos. También sacamos ron y whisky.
Vale : -Cuando era más chica nos juntábamos en casa con otro grupo de amigas y hacíamos unas mezclas asquerosas. Tomábamos brandy y Martini del bar de mi mamá, un asco. Pero en su momento lo disfrutábamos. Cuando sos más chico estás experimentando distintas cosas.
-¿Salen después?
Mary : -No. Desde que pasó lo de Cromagnon no hay mucho para hacer.
Vale: -Además, si te juntás a tomar, como mínimo, no salís hasta las 4 de la mañana. Entre el taxi, la entrada al boliche donde te quedás nada más que 2 horas y la vuelta a tu casa te gastás un montón de plata. Ya no es negocio. El problema de quedarte en tu casa es que no te relacionás con los demás, somos siempre los mismos.
Por Laura Reina
De la Redacción de LA NACION
Las "farmafiestas"
"Para una buena fiesta ya no es necesario caminar un oscuro callejón en busca del peligroso traficante [de drogas]. Basta con abrir el botiquín de casa. Esa es por lo menos una tendencia entre los adolescentes en los Estados Unidos, que cada día recurren más a las drogas de prescripción médica para amenizar sus veladas", sostuvo ayer el diario El Tiempo, de Bogotá. A esa tendencia la denomina "farmafiestas".
Fuente: Diario LA NACION