Noviembre 30, 2004

Cómo detectar si un niño es sólo hiperactivo

Una cosa es que el niño sea inquieto y otra que se encuentre frente a una patología específica.

Nico intenta permanecer sentado escuchando el cuento de mamá, pero parece que su mente comienza a disgregarse con facilidad nuevamente. Mientras intenta enfocar su atención en la última frase, el tarro de pintura depositado con tanto cuidado por papá lo incita al movimiento desde el extremo del cuarto. Abre un rompecabezas, en busca de otra actividad, y lo deja a medio hacer, mientras pinta y tira a la vez los restos de pintura azul, sobre la blanca alfombra, y logra huir airoso escaleras abajo. ¿Un niño problema? No necesariamente, porque aunque la imagen invita a la risa, la hiperactividad en los niños puede formar parte de un trastorno más complejo, o simplemente un problema de conducta. Lo importante es saber ver los signos y dar con el diagnóstico adecuado.

Pautas para entender el problema

Tomando como fuente el libro de Eric Taylor, “El niño hiperactivo”, existen puntos básicos para que los padres comprendan mejor este problema, por comenzar desde su concepto mismo.

Definición

Los chicos hiperactivos son aquellos que cambian de actividad constantemente, necesitan la variación y cada tarea que comienzan no la mantienen durante mucho tiempo, porque la abandonan por la mitad. Tienen un bajo nivel de tolerancia de la frustración. Si se observa bien, lo que suele haber es una insatisfacción importante, cierta demanda de atención, de escucha, contención y afecto por parte de los adultos. Es un estilo permanente de comportamiento, donde los niños afectados son desorganizados y caóticos y no persisten mucho tiempo en la misma actividad, distrayéndose con más facilidad.

Rasgos comunes que comparten los niños hiperactivos

1) No atienden a una actividad por mucho tiempo. Por ejemplo, cuando están en un juego sensorio motriz, compartido con otros compañeros, terminan antes que el resto y se dispersan.

2) Cuando se les cuenta un cuento, no se pueden quedar sentados hasta el final y se levantan de la silla o la cama y se van a jugar a otra parte.

3) Muchas veces, parece que cuando se les habla no prestan atención y siguen en su mundo. Pero en realidad, no pueden, se distraen con facilidad.

Trastornos delicados

Sin embargo la hiperactividad puede formar parte de algo más complejo. Según la doctora María Estela Caccavo de Estefan, jefa del Servicio de Salud Mental del Hospital Humberto Notti, existen dos formas de presentación de este trastorno.

“Uno sólo tiene que ver con el déficit atencional, mientras que el otro es el déficit atencional con hiperactividad e impulsividad”.

1) Déficit atencional:

Es el que puede apreciarse sobre todo ante la exigencia del período escolar, en donde se requiere de un tiempo de atención para el aprendizaje más intenso y prolongado. Entre los síntomas característicos figuran:

- La dispersión ante las explicaciones del docente.

- La facilidad para perder objetos.

- Pareciera que no escucharan a la maestra.

- Dificultad para organizarse en las tareas y el tiempo de estudio.

- Enojo ante la responsabilidad de hacer labores que requieran un esfuerzo mental sostenido.

- Falta de atención continua ante estímulos que no les interesen intensamente.

- Fácil distracción ante focos de atención externos.

2) Hiperactividad:

Se caracteriza porque los chicos no pueden mantener su cuerpo quieto y juegan de forma permanente con las manos y los pies, moviéndose en el asiento. Abandonan su sitio en situaciones inverosímiles, y se colocan en circunstancias de peligro frecuentemente. Hablan de forma excesiva y tienden a molestar siempre.

3) Impulsividad:

Todo lo que hacen o dicen lo realizan de forma instantánea y sin pensar. Les resulta difícil esperar el turno, por ello les cuesta jugar en grupo. Tienden a interrumpir las conversaciones de los demás.

Importante

Estos trastornos son definidos como “funcionales” porque no se ha determinado todavía una base biológica que implique una alteración específica en el cerebro, ni alteración metabólica u otra deficiencia orgánica que explique su etiología.

Lo crucial de un buen diagnóstico

Desde el punto de vista de la psiquiatra infantil, “Lo fundamental es realizar un diagnóstico acertado para saber si se está ante un caso de déficit atencional que requiere medicación o ante trastornos de conducta o aprendizaje, causados por otros problemas.

Por ello es fundamental que una vez realizado el diagnóstico, en el caso de tener un trastorno de este tipo, se realice un tratamiento multidisciplinario, que requiere la participación de psiquiatra infantil, psicólogo, neurólogo, psicopedagogo y la misma maestra. Es fundamental diseñar el tipo de tratamiento adecuado a las necesidades de cada niño y su familia.

El propósito de los fármacos no es tranquilizar ni restar algo de la conducta del chico, ni alegrarlo superficialmente, sino ayudarlo a concentrarse en una actividad y mantener ese estado. El tratamiento médico en este sentido es un soporte y no una cura, pero debe ir de la mano de un diagnóstico acertado, que nos ratifique si realmente existe un trastorno.

Señales que alertan

Desde los primeros meses de vida los bebés que tienen estos trastornos, son más inquietos que los chicos de su misma edad. Lloran para ir a la cama, les cuesta mucho dormir y tienen sueño ligero, despertando con llanto e irritabilidad.

La inquietud se manifiesta también en la alimentación, el lactante succiona con dificultad el pecho, lo pellizca, con horarios y actitudes fluctuantes que pueden alterar el vínculo madre-hijo.

También presentan ambivalencia en sus reacciones, por ejemplo respuestas con ira que rápidamente se transforman en caricias.

Ya de niños se enojan con frecuencia y pareciera que les importa poco lo que ocurre con los demás.

Cuando alcanzan la etapa adolescente presentan conflictos periódicos con los padres y charlan menos con ellos. Lo fundamental es saber que ellos no son responsables de este tipo de trastornos y sufren mucho por sentirse distintos.

Cuando es sólo es un problema de conducta

Si el caso es sólo un problema de conducta, el profesional que realiza el diagnóstico caerá en la cuenta de que la problemática tiene que ver con otras áreas como las familiares, escolares o sociales, por las que el niño exterioriza el problema y no con un trastorno por déficit de atención con hiperactividad. Si bien los comportamientos pueden ser similares a los del déficit atencional, la diferencia radica en que, por lo general, este último, comienza a manifestarse desde una etapa de vida muy temprana.

En casa

1) Definir un lugar para cada actividad.

2) Evitar sitios donde haya mucho ruido y tránsito.

3) Fijar reglas, consecuencias y premios.

4) Instituir premios canjeables.

5) Ayudar al niño a entender los pasos a seguir para realizar una tarea.

6) Establecer una agenda de actividades y advertir sobre los cambios.1) Definir un lugar para cada actividad.

En la escuela

1) Tratar de encontrar el aula adecuada, alejada de ruidos que lo puedan distraer. Es necesario que la maestra comunique a los padres, en forma concisa y breve, el desempeño del niño durante el día.

2) A la hora de hacer las tareas escolares una posibilidad es realizarlas con un compañero y dividirla en tres etapas. Al terminar cada parte, establecer un descanso. Si esta situación se resuelve al cabo de, por ejemplo, una hora, el chico y sus padres sabrán que se ha ganado una batalla y podrán abordar la lucha en otro campo, como el del juego.

3) Anticiparse a los desajustes permitiéndoles colaboración en tareas para que se mantengan activos y ocupados como borrar el pizarrón, colaborar en la biblioteca, etc.

De vacaciones

1) Motivarlos para que realicen tareas al aire libre, evitando tenerlos encerrados entre cuatro paredes.

2) Incentivarlos a realizar deportes con el control del profesor que sepa de su trastorno.

3) Orientarlos para que realicen tareas en las que realmente se sientan a gusto y sean hábiles, tratando de potenciarlos hacia ellas.

4) Evitar hacerlos competir en cualquier área si esto no es de su agrado.

5) Aconsejarlos para que practiquen natación (en el caso de que les guste) ya que es un deporte completo para el cuerpo y la mente.

Fuente: Diario LOS ANDES