Octubre 22, 2004

¡Esto no me gusta!

La chef Ana Paula Gutiérrez enseña recetas fáciles a los chicos del taller, en la Escuela de Gastronomía.

¡Comé, comé, comé! A veces la repetición del verbo, subiendo y bajando el tono de voz, no da resultado cuando un niño rechaza ciertos alimentos. En algunos casos esto se transforma en un trastorno para las mamás y en otros para los niños, especialmente cuando éste pasa a ser alimenticio.

Frente a ello, se debe buscar la forma indicada para que la reacción materna no sea sólo la insistencia o la acción de retirar el plato de la mesa.

Ana Paula Gutiérrez, chef especialista en cocina para niños y jefa de carrera de la Escuela de Gastronomía brindó algunas sugerencias para hacer este tema más fácil.

-¿Cómo hacer que un niño pruebe algo que rechaza porque sí?

-En primer lugar, si se trata de niños muy pequeños y de nuevos sabores a degustar, hay que darles el alimento sin insistir verbalmente. Por ejemplo, podemos tomar un pedacito de brócoli y ponerlo en el plato. Si no lo come, hacemos lo mismo al día siguiente. En algún momento, como si se tratara de un juego, lo tomará y lo probará.

-¿Las formas influyen?

-En el caso de los niños muy pequeños lo ideal es que se incluyan cosas que ellos puedan tomar con sus manos, como bastoncitos de zanahoria o de queso, o el mismo brócoli puesto como si fuera un pequeño arbolito. Estas cosas invitan a tomar el alimento, hasta que comienzan a degustarlo.

-¿Sucede lo mismo con los colores y sabores?

-Sí, en cuanto más color tenga un plato será más llamativo para el niño. Por ejemplo, se pueden usar tomates cherrys o repollitos de bruselas, porque les llama la atención por su coloración y por el tamaño. También hay que acostumbrarlos a que coman algunas verduras crudas. Si les servimos un bife con puré, hay que incorporar la ensalada, porque en algún momento el niño la probará. Si no es el primer día o el segundo, lo hará el tercero.

También hay que buscar sabores neutros, que no contengan mucha sal, o salsas, porque pueden resultarles agresivas. En el caso de los pescados, a veces rechazados por su aroma, se pueden cortar bastones finitos y hacerlos tipo milanesitas.

-¿Qué pasa cuando el niño es más grande y la repetición no da resultado?

-Lo ideal es que participen en la elaboración de la comida. En mi caso, que tengo dos hijos, uno de ellos come muy poco, entonces, por ejemplo, hago que pase las milanesas por el pan o que corte pedacitos de otros alimentos, siempre con algo que no sea filoso. También se pueden armar bombones con avena y dulce de leche. Al participar de la preparación, el pequeño siente ganas de probarla, porque estuvo en contacto directo con ella.

-¿Con los más grandes, se puede usar la “técnica del engaño”?

-Podemos procesar ciertos alimentos e incluirlos en las recetas. Si queremos que coman espinaca, zanahoria o cebolla, basta con procesarlas o cortarlas en pedacitos bien chiquitos o rayarlas e incluirlas en las hamburguesas. Así los estaríamos “engañando” y logrando una buena alimentación.

-¿Estas ideas se pueden utilizar para evitar la comida chatarra?

-Primero hay que distinguir bien lo que se quiere: comer o un juguete, porque a veces es preferible comer en casa y luego gastarse algo de dinero en un muñequito. Aunque si se trata de una única salida al lugar de comida rápida por semana, puede pasar.

-¿Qué sucede con las meriendas?

-Al niño no le va a pasar nada porque se coma un alfajor, pero siempre es bueno que además de eso lleve frutas o un sandwich de jamón y queso con pan lactal. Si bien en algunas escuelas les hablan de la nutrición, es muy importante que desde la casa se lo vaya educando para comer bien y sano.

-¿Qué se puede brindar con un plato de comida, además de proteínas y vitaminas?

-Amor y cuidado, por eso es bueno que los niños tengan un contacto lúdico con los alimentos. Además, la comida es muy importante durante los primeros años de vida de un chico, ya que dan lugar a un buen desarrollo físico y mental. Por eso, aconsejo a los padres que estén atentos y ante cualquier síntoma de mala alimentación consulten a un médico o nutricionista.

En la web

Existen varias páginas web que ofrecen recetas nutritivas y divertidas para los niños.

http://www.escuelacocineritos.com.ar/

http://www.dlh.lahora.com.ec/paginas/infantil/cocina.htm

http://www.loschicosensusalsa.com/

http://www.urbanext.uiuc.edu/foodforthought_sp/index.html (alimentando a preescolares)

La receta

Gajos de gelatina

Ingredientes:

4 naranjas

1 paquete de gelatina

Preparación:

1. Lavá las naranjas y cortalas en mitades, luego las ahuecás retirando toda la pulpa sin cortar la cáscara (como si fuera una compotera). Reservá la pulpa y el jugo para un licuado de tuttifrutti.

2. Prepará una gelatina bien colorida, del gusto que prefieras (un paquete de 8 porciones rinde para 10 naranjas).

3. Rellená las naranjas con la gelatina y llevalas a la heladera hasta que solidifiquen.

4. Cortá en gajos y serví frío como golosina o postre.

Secretito:

Para cortar los gajos y que te queden muy prolijos, sumergí con cuidado el cuchillo en agua caliente y cortá de una sola vez. Si no te animás a cortar en gajos, usá la media naranja como compotera de la gelatina.

Fuente: Diario LOS ANDES