Octubre 30, 2003

PRIMERIZOS: ¿Un baile en la escuela?

Si usted ya pasó por la experiencia de tener un niño en Segundo Ciclo, sabe de qué se trata. Es maravilloso ser primerizos en compartir los desafíos que plantean los hijos a cada edad, pero también hay que reconocer que los primerizos ¡no siempre la pasan bien!

¿Un baile en la escuela?
Si usted ya pasó por la experiencia de tener un niño en Segundo Ciclo, sabe de qué se trata. Es maravilloso ser primerizos en compartir los desafíos que plantean los hijos a cada edad, pero también hay que reconocer que los primerizos ¡no siempre la pasan bien!

En esta etapa, los chicos comienzan a comportarse de manera tal que nos obligan a repensar cada una de nuestras acciones. Todavía estamos lejos de convertirnos en los “SEÑORES NO”, pero no queda otra, en algún momento hay que “hacer de malo”. ¿Qué quiere decir esto? Que, nos guste o no, llegó la hora de poner alguno límites nuevos. Los limites, se sabe, son una manifestación de cuidado y amor, ayudan a los chicos a ubicarse, a reflexionar, a aceptar reglas y navegar más satisfactoriamente por la maravillosa experiencia de aprender no sólo cuestiones académicas.

Si los chicos quieren ir a fiestas y volver más tarde de lo acostumbrado, plantean la realización de salidas sin adultos, quieren ir a bailar, incorporan temas y expresiones que hasta ahora no entraban en el universo de sus intereses (desde jergas propias de la edad hasta preocupaciones sexuales, pasando por nuevos intereses musicales o de actividades extraescolares, etc.), ayudará mucho que usted adopte algunas de estas recomendaciones:
 Siempre transmítale a su hijo lo que piensa, con firmeza, pero también con serenidad.
 Muéstrele que usted puede variar su posición (por ejemplo, con respecto a la autorización de una salida) a medida que pasa el tiempo y sus chicos van creciendo.
 Comprenda lo que le pasa a su hijo e, incluso, si a usted le pasó algo similar, cuénteselo. Pero, de todos modos, sea firme con esto: si algo está mal, está mal.
 Enséñele que no hay sistema que funciones sanamente sin las nociones de premios y castigos.
 Exija que hablen con respeto y educación, del tema que sea, pero bajo esas condiciones.
 No ponga castigos que no pueda sostener después. No hay nada peor que decir y desdecirse luego. Tómese su tiempo, a ser padre también se aprende.
 Póngase en contacto con los padres de los compañeros de su hijo y con los maestros. Pueden intercambiar ideas y adoptar estrategias y reglas que otros ya han puesto en práctica. También es bueno ponerse de acuerdo entre los adultos, por ejemplo, acerca de las condiciones para la organización de bailes, modos de festejar cumpleaños, salidas y horarios.