En este tercer fascículo de la colección Cuadernos para padres, les presentamos información acerca de cómo se enseña matemática hoy y cuáles son las características del Segundo Ciclo de la Educación General Básica (EGB).
En este tercer fascículo de la colección Cuadernos para padres, les presentamos información acerca de cómo se enseña matemática hoy y cuáles son las características del Segundo Ciclo de la Educación General Básica (EGB). Nos detendremos en los aprendizajes que hacen los chicos en este ciclo; en los cambios y desafíos que plantean los niños entre los 9 y los 12 años; y en cómo las familias pueden acompañarlos en este recorrido.
Como saben, a diferencia de otras provincias de nuestro país, el Segundo Ciclo de la EGB abarca en Mendoza de 4º a 7º año. Esta organización se decidió tomando en cuenta la realidad de nuestra provincia (para más información sobre las razones que justifican la extensión de este ciclo, pueden consultar en el primer fascículo de esta colección la nota “Cómo está organizada la escuela en Mendoza”).
El pasaje a este segundo tramo de la EGB es bien importante. Por lo general, los chicos pasan a tener más de un docente y también se amplía la cantidad de materias. Tienen que estudiar más cosas y más complejas, mientras tanto, deben ir conociendo y adaptándose a distintos estilos de enseñanza. Es posible que en esta etapa el interés por las materias se vuelva más selectivo y empiecen a demostrar mayor interés por algunas y francas dificultades en otras. Aquí, será fundamental el acompañamiento de las familias para brindar la ayuda necesaria.
Ya no son “los más chiquitos” de la escuela; ahora se sienten más dueños de la misma, se desplazan con soltura por los diferentes espacios escolares y conocen a todas las personas que trabajan allí. Incluso, tal vez conozcan otras escuelas, ya que las experiencias de intercambio son frecuentes, en la forma de intercolegiales deportivos, certámenes de plástica o informática, concursos literarios, campamentos, etc. A menudo, estas actividades son propuestas por los supervisores y adaptadas y adoptadas por directores y docentes, que aprovechan esta etapa en la que los chicos son más sociables y disfrutan de estar en grupos y al aire libre.
Paralelamente, entre los 9 y los 12 años, los niños comienzan a experimentar intensos cambios vinculados con su desarrollo evolutivo, que conforman la etapa llamada pre-pubertad y que adelantan las “tormentas” adolescentes que las familias sobrellevarán más adelante. En este período, la relación de los chicos con la escuela también puede pasar por momentos tormentosos: algunos pueden experimentar mayores dificultades en el aprendizaje; otros pueden manifestarlas en cuestiones de conducta o en el vínculo con los compañeros y las autoridades. Puede ocurrir que las reglas costosamente aprendidas durante el Primer Ciclo sean puestas ahora en tela de juicio.
Por supuesto, para los padres no es tarea fácil acompañar esta proceso en el que los chicos se les mezclan buenas experiencias escolares con problemas nuevos propios de la edad, se vuelven más “discutidores” pero, al mismo tiempo, discuten con mayor calidad en sus fundamentos y también son mejores sus explicaciones. En este proceso, los chicos necesitan una familia que los sostenga tanto o más que antes, que pueda dar respuesta a las características propias de esta etapa, digna de ser disfrutada.
La educación es una tarea que requiere esfuerzo de todas las partes y mucho tiempo. Los invitamos, una vez más, a sumarse a la experiencia escolar de sus hijos. Porque apostamos a que estén muchos años dentro del sistema educativo.
Porque la familia y la escuela son los mejores espacios para los chicos.