Octubre 23, 2003

¿Cómo acompañar a los chicos en el Primer Ciclo?

En el primer ciclo de la EGB, las familias y la escuela trabajan juntas para que los chicos se familiaricen tempranamente con el mundo de la palabra y cuenten con las capacidades y los saberes que les permitirán expresare y comunicarse con eficacia en diversas situaciones.

Saber leer y escribir es mucho más que reconocer las letras que forman palabras, y que a su vez, forman textos. Saber leer y escribir es una puerta fundamental para que los chicos se desarrollen, transiten satisfactoriamente por la escolaridad básica y sean, en el futuro, ciudadanos responsables y comprometidos.

¿Cómo pueden acompañar la familia este proceso complejo que se inicia en los primeros años de la escuela?

Por una lado, manteniéndose a tanto del proceso de aprendizaje de sus hijos. Esto implica concurrir a la escuela para dialogar con maestros y autoridades, mirar el cuaderno de los chicos diariamente, revisar si tienen los útiles que necesitan, participar de actividades escolares a las que sean convocados y tantas cosas más.

Por otro lado, los padres tienen la maravillosa posibilidad de aprovechar diversas situaciones cotidianas y convertirlas en oportunidades educativas, ensayando, a la manera de un juego, los aprendizajes que los chicos van adquiriendo en la escuela.

¿Qué situaciones? Estar en el hogar y hacer la limpieza; recibir visitas, conversar, mirar juntos un programa de televisión o escuchar uno de radio; ir de paseo o de compras con los chicos; ayudarlos en las tareas escolares; irse a trabajar y dejarle a los chicos mensajes escritos o recomendaciones; hablarles por teléfono; leer o comentar las últimas noticias.

Si usted aprovecha estas situaciones para educar a sus hijos, estará atendiendo los “puentes” necesarios entre los aprendizajes escolares y la vida cotidiana, y estará ayudando a sus hijos a aprender más y mejor.

En ese trayecto, se pueden presentar dificultades y, es muy improbable que, detectándolas a tiempo y con ayuda adecuada, los chicos puedan “salir adelante”.

Para lograrlo, será importante que tanto en la escuela como la familia los apoyen y, lejos de “etiquetarlos” y definirlos por su dificultad, puedan mirarlo como personas con muchas aristas, con sus pros y sus contras, como todos los seres humanos.

Cada vez que un docente o un papá comenta: “A vos te salva que sos comprador” o “Y bueno, tocará algún instrumento musical porque con materias no va para atrás ni para adelante”, define al niño sólo por un rasgo y, tal vez sin quererlo, lo perjudica.

Los chicos, como todas las personas, tienen sus momentos, sus etapas, sus gustos y sus dificultades que van cambiando a los largo del tiempo. La educación no se produce de un día para el otro, es una “inversión” a largo plazo que requiere esfuerzo de todas las partes y, casi podría decirse, durante toda la vida.


AYUDARLOS A HABLAR, LEER Y ESCRIBIR.

Es importante que la palabra circule en su hogar. ¿Cómo? Con palabras. Charlen, deje hablar a sus hijos y escúchelos. Cuando hay permiso e incentivo para hablar, el pensamiento se enriquece y resulta más fácil abrirse a otros mundos y a otras personas.

No es imprescindible detener la actividad cotidiana para conversar, usted puede aprovechar las salidas para comentar lo que ven, leer carteles, etc.

Si van a hacer compras pueden pedirles a los chicos que colaboren en la elección de los productos, con preguntas tales como: ¿cuánto cuesta aquel paquete? ¿cuándo vence este producto? De esa manera, los chicos leen también información que contiene números.

Trate de conectar a sus hijos con muchos y diferentes textos escritos: enciclopedias, diccionarios, guías de teléfono, agendas, libros de ciencias, etc. Comparta la lectura cuando usted necesite recurrir a alguno de ellos. También puede proponerles, por ejemplo, utilizar la guía telefónica planteándoles algún desafío: “necesito comprar algunas semillas para la huerta, ¿dónde podré conseguirlas?” o “si se rompe el televisor, a que teléfono llamar para que lo reparen?”

Es importante que, además de leer “para la escuela”, los chicos lo hagan para ellos mismos, sin tener que dar cuenta de qué y cómo leyeron o qué es lo que entendieron. Es muy bueno que en estos casos los niños lean como quieran: de a ratitos, un texto completo, una parte de un texto, en voz alta o silenciosamente.


DESPLEGAR LA INVENTIVA, LA CREATIVIDAD, LA IMAGINACIÓN

Una inquietud común a muchos padres es que la natural curiosidad y avidez por el conocimiento de sus hijos pequeños se va perdiendo a medida que avanzan en la escolaridad. Este es un desafío para la escuela y también para los padres. Para alimentar sus deseos de conocer, siempre que pueda reláteles historias que narren aventuras de diferentes personajes en variados lugares y momentos. Si ven juntos películas históricas, busquen luego más información sobre la época y los personajes en enciclopedias, libros de historia, biografías, etc.

Reflexione con sus hijos sobre los modos en que se elaboran los objetos y sobre los materiales y las herramientas que se utilizan para realizarlos.

Jueguen a imaginar situaciones absurdas e inverosímiles relacionadas con esos procesos y describan el tipo de problemas que ocasionarían.
Por ejemplo: casas construidas con paredes líquidas, con humo, con algodón, con chocolate; barcos de plomo, automóviles de goma, trenes de tela, aviones de papel; pantalones de cartón, camisas de acero, sombreros de madera.

Inventen una dramatización en la que los personajes se enfrenten con ese tipo de elementos, y sorprendan a los hermanos mayores o a otros miembros de la familia representándola ante ellos. El mejor ejemplo que usted le puede dar a sus hijos es que ellos lo vean disfrutar a usted.


RELACIONAR LOS CONTENIDOS ESCOLARES

Cuando sus hijos estén leyendo un texto de Ciencias Sociales o Naturales, pídales que cuenten de qué se trata. Así, podrá comprobar si comprenden lo que leen y ayudarlos si es necesario.
Pero no transforme esto en una rutina, ya que es importante que los niños lean para ellos y que la lectura sea vivida como una tarea dedicada a otros.

Usted puede darles una mano para que comprendan el significado de palabras difíciles, recurriendo a otras fuentes o señalando pistas que pueda dar el texto.

Así, los chicos aprenderán palabras nuevas. En Ciencias, hay palabras específicas y es bueno ir incorporando también el “vocabulario técnico”
Ahora bien, preguntas como: ¿por qué aparecen ballenas muertas en las costas?, ¿qué pasa cuando se derrama petróleo en el mar?, ¿por qué al atardecer el cielo se ve rojo y de día celeste?, ¿qué habrá del otro lado de las montañas? No son sólo cuestiones escolares, sino temas sobre los que cualquier persona puede tener interés en hablar.

Es bueno que usted formule preguntas como esas a sus hijos, pero desde ese punto de vista: como tema de conversación. No se coloque en el lugar de la maestra ni les haga sentir que les está tomando examen.

Es bueno que los chicos experimenten que los libros y otros materiales no sólo “son para la escuela” sino que pueden consultarse cada vez que uno quiera o lo necesite.


FAVORECER LA AUTONOMÍA Y EL PENSAMIENTO CRÍTICO

La autonomía y el pensamiento crítico se favorecen, sobre todo, estimulando el razonamiento y la opinión fundamentada, criticando las opiniones con las que no se está de acuerdo, pero también respetándolas y escuchando sus argumentos.

¿Cómo contribuir en estos aprendizajes?

Charle con sus hijos sobre los temas tratados en la escuela. Pregúnteles cuáles fueron los que más les interesaron y por qué; qué opinan sobe esos temas; si hubo niños que pensaban distintos; cuáles fueron los
argumentos a favor y en contra.

Frente a una discusión, pídales a sus hijos las razones que defienden. Y también usted esté dispuesto a darlas.

Anime a sus hijos a tomar sus propias decisiones, sin compararse con otros. Converse con ellos sobre la importancia de tener paciencia y persistencia al encarar una tarea, ya sea la de realización de un dibujo, un cuento o una construcción. Transmítales la idea de que las cosas no salen como uno desea la primera vez que las realiza, que insistan y que paso a paso irán perfeccionando lo que hacen.

Cuando sus hijos le pregunten cómo escribir una palabra o cómo realizar algo, contésteles de modo que, poco a poco, vayan encontrando solos las respuestas. A veces, usted podrá contestarles directamente; otras, será bueno que les sugiera consultar en el cuaderno de clases, recordar cómo lo hicieron la otra vez y pensar si les sirvió o no haberlo hecho de aquel modo.


APRENDER DE ERRORES PROPIOS

Es fundamental que sus hijos se sientan con permiso, en casa y en la escuela, para probar, equivocarse y volver a intentarlo de otras maneras posibles. El errores parte del aprendizaje.

Cuando juegue con sus hijos, converse luego acerca de quién ganó, quién perdió y cómo se sintieron. Es importante que los niños acepten la regla de los juegos: saber ganar, empatar y perder es un aprendizaje con el que usted puede colaborar.

Cuénteles a sus hijos que usted también se equivoca. Coménteles las situaciones cotidianas en la que usted va aprendiendo a partir de los errores que comete, por ejemplo, al preparar una comida, utilizar herramientas, preparar materiales para su estudio o trabajo, etc.

Charle con sus hijos sobre experiencias personales de aprendizaje, sus logros y dificultades: sus días de escuela, cuando aprendió a andar en bicicleta y cuantos “porrazos” se pegó, cómo y cuándo aprendió a nadar, algún tema o tarea nueva que esté aprendiendo en su trabajo. Sea sincero con ellos, muéstrele que es de carne y hueso. Los chicos lo admirarán más aún.


RESPETAR LA DIVERSIDAD

Converse y tenga una actitud respetuosa con respecto a las diferencias culturales y sociales. Si sus hijos crecen en un ambiente de respeto, será más fácil para ellos aprender a respetar a los demás. Compartir tiempos y experiencias con personas diferentes siempre suma.

Si eventualmente en la escuela a la que van sus hijos se presenta alguna dificultad con respecto a incorporar o respetar las costumbres o la cultura de origen de algunos de sus alumnos, usted, como integrante de esa comunidad educativa, tiene una tarea para hacer. Tal vez no le resulte sencillo, sobre todo si, por ejemplo, fuera uno de sus hijos quién se sintió discriminado por algún motivo. Pero es muy importante –y será una gran ayuda para todos (especialmente para su hijo)- que usted se acerque a la escuela para dialogar con el docente. No piense que la escuela siempre tiene todas las respuestas; aveces necesita de usted y de muchos otros papás para encontrarlas. Esta puede ser una excelente oportunidad para ponerse de acuerdo con la maestra y organizar alguna actividad para difundir la cultura propia: visitar algún día el aula y cantar una canción en su lengua materna, llevar comida típica ( o mejor aún: ¡ cocinar allí!), contarles algunas costumbres o modos de pensar que identifiquen a su comunidad de origen.

Con todas estas acciones, usted ayudará a sus hijos ( y también a sus compañeros y demás personas con quienes conviven en la escuela) a entender y defender el derecho a ser respetado y el deber de respetar a los demás.