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Febrero 13, 2008

- Pompeya, una escuela que cobijó a hijos de penados

Un libro que se editó hace un tiempo rescata la historia de casi medio siglo de la Asociación de Nuestra Señora del Rosario de Pompeya de Mendoza, que fue creada en 1943 para la asistencia moral y material de los hijos de los penados.

Era, por su ubicación y servicio, un lugar muy particular de la ciudad de Mendoza, ubicada en el extremo norte de la calle Patricias Mendocinas, de la Cuarta Sección.

El paso del tiempo y los cambios en las leyes sobre minoridad hicieron cesar la benemérita actividad de damas y hombres de la comunidad mendocina hacia sectores de la niñez y juveniles, que tenían sus padres privados de libertad.

"En la casa de Patricias 3331 se dio albergue, educación y contención a esos adolescentes", contaron Mirna Vera de González y Elena Oliart de Gallart, quienes estuvieron en las últimas épocas de la ahora desaparecida entidad. Además destacaron que por la modalidad de prestación, la Asociación fue única en Argentina y América Latina.

La investigación de un puñado de señoras y la pluma de María Zunilda Quiroga de Grosso, recobraron muchos años de actividad, que con el paso del tiempo se tradujo en la creación del prestigioso colegio Nuestra Señora del Rosario de Pompeya, donde hoy se educan miles de jóvenes en los niveles primario, secundario y terciario.

La historia volcada en 214 páginas ha ingresado a varias bibliotecas públicas, incluida la del Arzobispado de Mendoza y también fue remitido al Vaticano, que acusó su recepción con una nota firmada por la oficina del Secretario de Estado papal, Tarcisio Bertone.

La chispa iniciadora de la obra solidaria la encendieron Frank Romero Day, su esposa, María Angelina Day y Dina Marcone de Cicchitti. En otra etapa, fue muy destacada la misión cumplida por Lidia Moretti e Irene Marinoni, esposa del ex mandatario mendocino, Francisco J. Gabrielli.

La compra de terrenos y la progresiva construcción de instalaciones fue donación de muchas familias y empresarios locales. Las Hermanas Dominicas se hicieron cargo de la conducción del establecimiento y del trato con las pupilas, ya que sólo se alojaba a mujeres en esas instalaciones.

Barrio Nueva Pompeya

Tanta trascendencia tuvo la escuela hogar y los talleres levantados en la calle Patricias Mendocinas, que la zona pasó a denominarse barrio Nueva Pompeya, en atención al nombre de la asociación y a la capilla erigida.

El edificio, como se lo conoce hoy, comenzó a construirse en 1960. Para entonces, hubo un cambio en la presencia de las religiosas en el lugar, al hacerse cargo la congregación de las Hermanas del Rosario de Buenos Aires.

El libro relata también que el colegio fue declarado de interés histórico, cultural y social, en atención a la obra realizada. Asimismo, la autora del texto explica que al cesar la atención de menores, hace unos años, se dio por concluida la misión de la asociación cooperadora y pasó a la Iglesia Católica. El Arzobispado resolvió aceptar la donación y a su vez la cedió a las religiosas que actualmente conducen la labor educativa.

Fuente: Diario LOS ANDES