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Agosto 20, 2006

Una “escuela” para aprender a criar abejas

En la finca de Capitán Montoya la gente de la cooperativa también prepara abejas reina para enviar a distintos países.

Quienes deciden incursionar en el mundo de las abejas tienen, desde hace un tiempo, un lugar donde aprender los misterios y secretos de su crianza. Es la cooperativa apícola Los Manantiales, ubicada en el departamento de San Rafael, que comparte sus conocimientos y experiencias convirtiéndose en una especie de escuela para aquellos emprendedores que recién se inician.

Así, casi en forma permanente, llegan hasta la finca ubicada en Capitán Montoya (distrito de Las Paredes), estudiantes de la tecnicatura en Apicultura que se dicta en Tres Arroyos (Buenos Aires), además de personas que buscan conocer o perfeccionarse en el tema.

Es que esta cooperativa que nació en 1993 logró con el asesoramiento del ProApi (Proyecto Integrado de Desarrollo Apícola), perfeccionarse tanto en la cría de abejas como también abrirse camino en el mercado nacional e internacional.

“Los Manantiales Material Vivo Certificado”, es uno de los tres emprendimientos de todo el país que exporta abejas reinas, además de comercializar celdas reales y paquetes, de 1.200 kilogramos de abejas y la reina cada uno. Pero sobre todo, “es una alternativa laboral que permite dar trabajo a otros y brindarles a la vez la posibilidad de capacitarse”, contaron Genaro Molina y Adrián Mathez, integrantes de la cooperativa.

Junto a ellos trabaja un grupo de jóvenes de la zona quienes viajaron a Italia y España a recibir capacitación durante tres meses mientras le enseñaban a un comprador de abejas reina detalles del manejo.

Para Molina, Mathez y Guillermo Olmedo -el tercer miembro de este emprendimiento- es una satisfacción vivir de algo que les gusta y que los busquen para preparar a futuros apicultores.

“Compartimos desde que íbamos a la escuela Iaccarini esta pasión por las abejas. En mi caso soy hijo de finqueros y ver a mis padres sufrir porque la piedra se llevaba todo me empujó a buscar otra cosa”, contó Molina.

“Al principio tuvimos sólo diez colmenas y fuimos aprendiendo a medida que íbamos metiéndonos cada vez más en la actividad”, agregó Mathez. Actualmente cuentan con 2.500 colmenas, alcanzando una producción de 12.000 reinas fecundadas por temporada, unos 2.000 paquetes y 80.000 celdas.

“La gente viene desde distintos puntos del país a aprender, incluso un cliente italiano quiere participar, porque en todo el mundo es muy respetada la apicultura argentina”, destacó Molina. Ellos mismos pudieron corroborar esta opinión al viajar el año pasado a Irlanda a un congreso internacional.

Defensores acérrimos de la apicultura, explicaron los porqués de dedicarse a esta actividad en San Rafael. “El clima es muy apto para la crianza de abejas. Además la flora es muy rica en polen -especialmente los frutales de pepita y carozo- hace que la abeja tenga un crecimiento muy veloz y temprano”.

Mientras que las reinas fecundadas son enviadas a cualquier punto del mundo -la última temporada exportaron 480 reinas a Italia- en un embalaje especial, los paquetes se distribuyen dentro del país.

“Como estas reinas poseen genética del ProApi, con controles de selección y evaluación constante, tienen garantía que van a ser prolíficas”, explicaron.

Tanto la crianza, la preparación de las celdas, el cuidado en las unidades de fecundación como el marcado de las reinas y la colocación en cada jaulita y embalajes especiales demanda tiempo y preparación. “Todo eso, es lo que aprenden aquí los pasantes”, concluyeron.

En detalle

Abejas reinas: se envían reinas fecundadas, marcadas con el color del año.

Paquetes: consiste en 1,200 kg de abejas nodrizas y una reina fecundada. La ventaja del paquete es el desarrollo rápido, mínimos riesgos de enfermedades, ocupa poco espacio, es fácil de trasladar.

Celdas reales: se producen en un sistema controlado, tienen certificación. Pueden trasladarse a cualquier punto del país.