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Enero 20, 2009

- Las reiteradas inasistencias conducen a la deserción escolar

Enfermedades, drogas y problemas familiares, económicos o de convivencia, son las causas principales.

La deserción escolar generalmente está precedida por las recurrentes inasistencias, que se denomina ausentismo. Es uno de los indicadores básicos a considerar en el análisis de cualquier sistema educativo.

En 2006, la Dirección General de Escuelas y la Gerencia de Niñez y Adolescencia elaboraron un proyecto para abordar el ausentismo y deserción escolar y que a principios de 2007 fue implementado como piloto. A través de esta propuesta, surgen algunos factores estudiados y analizados a partir de datos relevados en las escuelas seleccionadas, que dan cuenta de las causas por las que muchos chicos faltan frecuentemente y/o dejan la escuela. Teniendo en cuenta este estudio, deben resaltarse algunos factores de incidencia.

Algunos alumnos presentan problemas de salud, como enfermedades prolongadas, concurrencia a tratamientos específicos con turnos que coinciden con el horario de clases. Otro aspecto, dentro del problema de la salud, es el consumo de sustancias que además del deterioro que genera, hace imposible sostener la permanencia en la escuela.

Problemas familiares como el cuidado de algún miembro de la familia, crisis o conflictos s influyen en la asistencia sostenida, y cuando ello es recurrente, se traduce en deserción. También influye la falta de valoración que tiene la familia respecto a la educación formal.

Un factor que está ligado a condiciones, muchas veces socio-estructurales, lo constituyen los problemas económicos por los que atraviesan las familias. Escasos ingresos y la pérdida del empleo en los adultos influyen en la deserción escolar.

Cuando los ingresos son escasos se prioriza satisfacer necesidades elementales, como el alimento y la vestimenta, relegando forzosamente la permanencia en el sistema educativo. En este aspecto existen casos donde, para seguir concurriendo a la escuela, aunque en forma interrumpida, los hermanos se turnan por día el abono o las zapatillas.

Otra causa es la vinculada a la inclusión temprana del niño o el adolescente en el mundo del trabajo. Esta función pasa a ser una necesidad prioritaria en el contexto de la familia cuando es imperioso aumentar y/o generar ingresos para el sostén familiar. En ocasiones está reforzado con pautas culturales en algunos sectores de la población, que ven bien y por lo tanto está la expectativa de que el chico trabaje, sin considerar lo que significa a mediano y largo plazo la baja instrucción. Sin dejar de lado que además se está hablando de un derecho a la educación vulnerado.

La falta de motivación, especialmente en los adolescentes, se expresa en el escaso interés por la escuela, lo que conlleva al bajo rendimiento y a las recurrentes inasistencias.

Por otra parte, es necesario revisar en qué medida se adecua la propuesta de la escuela con las necesidades y características de los chicos de hoy, a partir de una lectura del contexto social actual.

La inseguridad no escapa del entorno de las escuelas. Es sabido que niños y jóvenes han sido víctimas de robos camino a la escuela o a la casa.

Además, cada vez son más frecuentes las amenazas entre compañeros, producto de algún problema en particular, y que llevan a espirales de violencia como modo de resolverlos. Esto también está relacionado con los frecuentes problemas de convivencia en el interior de la escuela.


MARÍA FERNANDA CECCARINI
Lic. en Ciencias de la Educación
Fuente consultada: Diario Ciudadano