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Septiembre 18, 2007

La Pablo Nogués cumplió 90 años en la formación técnica de jóvenes

Al cumplir 90 años de vida institucional, ayer fue un día de trascendencia para la escuela N° 4-111 “Ingeniero Pablo Nogués”.

Es el establecimiento pionero en Mendoza en la formación técnicos en el área de los servicios y la plataforma de lanzamiento para acceder a las carreras duras en las universidades del medio.

Cientos de alumnos, ex cursantes, profesores actuales y los de antes, las autoridades y hasta el constructor del edificio que hoy ocupa el colegio en el Barrio Bombal, se reunieron para evocar aquellos días de agosto-setiembre de 1917, en que un decreto del Poder Ejecutivo Nacional creó un colegio técnico en suelo mendocino.

No siempre se llamó Nogués. El nombre de este prohombre de la ingeniería argentina, impulsor de los ferrocarriles del Estado, lo adoptó hace 40 años años, porque antes tuvo varias denominaciones, entre otras Escuela Técnica de Oficios de la Nación o Escuela Industrial de Educación Técnica. Una gran etapa del establecimiento fue como ENET N° 1, bajo la órbita del Consejo Nacional de Educación Técnica (Conet).

En el enorme gimnasio del establecimiento se realizó la ceremonia del aniversario, que tuvo pasajes emotivos. Uno de ellos se vivió cuando el abanderado Emilio González Ravanelli, habló con optimismo:“La proyección de nuestra escuela es esperanzada. Tenemos por delante un largo camino que requiere seguir desarrollando competencias para afrontar las exigencias del mundo laboral y los estudios superiores”. También calaron hondo las palabras del ingeniero Antonio Martinelli, que dejó las aulas del viejo inmueble en 1957.

Directivos y algunos profesores llevan varios en la institución, “porque uno siente apego al colegio”, explicó la profesora de Historia, Mónica Saurina. Igual sentimiento acreditan docentes que enseñaron entre 1960 y 1985. Encabezadas por Irma Borsani, dejaron una placa recordatoria.

El director Manuel Rivero, con 28 años en la función, explicó que por año egresan 150 técnicos, de los cuales el 80% sigue estudios superiores, especialmente en la UTN y la UNCuyo. La matrícula actual es de 1.200 alumnos.

El edificio es generoso, con 10.000 m2 cubiertos, de los cuales la tercera parte está asignada a los talleres. La nave principal es similar a la de una gran empresa metalúrgica, con un generoso parque de herramientas, como tornos, laminadoras, rectificadoras y fresadoras, además de un torno de control numérico computarizado, para citar parte del equipamiento. Fuera de este cuerpo, están los talleres de construcciones civiles y de fundición. Este potencial en herramientas y capacitación técnica, las materias humanísticas y la doble escolaridad, dan a los alumnos una sólida base para ingresar a la Universidad, aunque la carga horaria pesa al momento de realizar el preuniversitario, como explicaron Ignacio Calzolari (18) y Ángel Stramaná (18). Sin embargo, señalaron que por nada en el mundo cambiarían a su escuela. Además, los títulos de técnicos en construcción, electricidad y electromecánica de la institución, son muy interesantes para acceder al mercado laboral y para desempeñarse en mandos medios.

Antiguos egresados, de la promoción de 1950, como los ingenieros Francisco Rotella, Domingo Orazi y Adolfo Pujada, el arquitecto Manuel Berti y José Luis Alós, confraternizaron con los jóvenes. Les comentaron que ellos se capacitaron en las antiguas instalaciones de calle Hipólito Yrigoyen 52, que llevaba el nombre de Escuela de Artes y Oficios. Jorge Frasca expuso su orgullo por haber sido ex alumno y luego, a comienzos de los ’70, construyó la primera etapa del gran edificio que hoy luce la Nogués, junto con su hermano Carmelo.

Desde 1917 tuvo varias denominaciones

La Nogués, institución emblemática y pionera de la enseñanza técnica de la provincia, fue creada en 1917, pero inició sus actividades el 1 de marzo de 1919, bajo la denominación de Escuela de Artes y Oficios de las Nación. Hacia 1946, se la empezó a llamar Escuela Técnica de Oficios de la Nación y poco después fue Escuela Industrial de la Nación. En 1964 cambió otra vez el nombre, y pasó a ser Escuela Nacional de Educación Técnica N° 1, ENET N° 1, dependiendo del Consejo Nacional de Educación Técnica (Conet). Para muchos esa etapa fue su gran momento. Durante varias décadas funcionó en la calle Hipólito Yrigoyen 52, de Godoy Cruz, hasta que esas instalaciones quedaron totalmente superadas por el paso del tiempo. Domingo Bombal donó el terreno de más de una hectárea que hoy ocupa en la calle Isabel La Católica y Santa Cruz, de ciudad. La piedra fundamental se colocó en 1968 y en 1970 comenzó la construcción del amplio edificio que conocemos en la actualidad.

Fuente: Diario LOS ANDES