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Marzo 05, 2007

Aseguran que el recreo tiene un rol importante en la salud, el desarrollo social y el aprendizaje

Permite descargar tensiones y volver a la clase con la cabeza más despejada y abierta a aprender nuevos conceptos; ayuda a sociabilizar, a establecer relaciones de amistad y a desarrollar el respeto por las reglas y la autodisciplina. A pesar de que muchas veces se lo considera como un momento de poca importancia, los pedagogos rescatan el valor del recreo para la salud física y mental de los más chicos.

Aprovechando el inicio de las clases, se lanza un programa educativo en 200 escuelas que apunta a que se revaloricen los minutos libres entre clase y clase como otro espacio para aprender.

Parece que la mancha, la escondida o la rayuela en el patio de la escuela son mucho más que simples juegos de niños entre clase y clase. Es que, según diversas investigaciones, las actividades realizadas durante los tan esperados recreos escolares ayudan al desarrollo social, emocional, cognitivo y físico de los más chicos.

“El recreo no sólo le da a los niños el descanso que se merecen, sino que también ayuda a los estudiantes en cuestiones de atención, comportamiento y desarrollo de relaciones con los pares, adultos y maestros”, sintetizó Reg Weaver, presidente de la National Education Association de los Estados Unidos.

Weaver no está solo. En una reciente encuesta, el 76% de los 3.600 miembros de la Asociación norteamericana de Padres y Maestros señaló que está de acuerdo con que el recreo ayuda a que a los niños les vaya mejor en la escuela, y que tener uno en el día los ayuda a concentrarse.

Impulso. “En una Argentina en la que estamos tan ocupados por aumentar la calidad y cantidad educativa, creemos que además es importante rescatar y aprovechar el espacio del recreo. Muchas veces se piensa que es un momento de poca importancia y, sin embargo, allí pasan cosas únicas”, explicó Silvio M. Gruber, licenciado en Ciencias de la Educación y uno de los promotores de un programa educativo para revaloriza ese momento de esparcimiento. Gruber abundó: “Es cuando los chicos juegan por jugar y hasta puede ser aprovechado por los docentes para conocer a los alumnos desde otro lugar. Quizás vea otras posibilidades de un niño y eso ayuda a evitar encasillamientos”.

Activos. ¿Las clases de educación física pueden servir como sustituto para el recreo? No, según la National Association for Sport and Physical Education de los Estados Unidos. Está claro: no es lo mismo un plan dirigido a impulsar la actividad y conseguir logros deportivos, que un espacio no estructurado para jugar a lo que se quiera.

Los pedagogos destacan que la actividad física realizada durante un recreo permite tanto descargar la energía “contenida” mientras se estuvo sentado en clase como el regreso al aula con una mayor capacidad para prestar atención.

“El recreo es necesario porque el ser humano necesita despejarse cuando está haciendo cualquier actividad compleja. Pero me parece que también es necesario ver de qué manera se lleva adelante”, propuso la psicopedagoga Mirta Mosches. Y aclaró: “El tiempo del recreo tiene que tan ser trabajado por la escuela como una hora de clase. Porque si la idea es que sólo sirva para que el chico vaya al baño o a tomar agua, entonces no es necesario que dure demasiado. Pero si se pretende que además de eso el chico juegue, entonces se les tiene que dar el espacio para que pueda desplegar ese juego”.

Fuente consultada: Diario Perfil