Abril 22, 2010

Repitencia escolar

Datos oficiales indican que se han incrementado en forma preocupante, durante los últimos diez años, los índices de repitencia en la escuela primaria y también el porcentaje de alumnos que no promocionan en ese nivel. Autoridades y padres deberán actuar, en conjunto, para solucionar el problema.

Los datos, surgidos de fuentes oficiales, son por demás preocupantes. En 10 años, entre 1998 y 2008, la tasa de repitencia primaria de la escuela pública casi se duplicó y una situación similar se dio con el porcentaje de alumnos que no promocionaron en ese nivel. Según los números, en 1998 la tasa de repetidores era de 4,9 y pasó a 8,97 en 2008, mientras la promoción primaria pasó de 94,1 en 1998 a 88,9 en 2008.

Las cifras son serias, pero cabe otro agravante como es el hecho de que las investigaciones determinan que la pérdida de alumnos se acentúa a medida que avanzan las etapas escolares, con el signo preocupante de que un 62 por ciento de ellos provienen de los sectores más desprotegidos de la sociedad.

Especialistas en el tema, consultados por Los Andes, coincidieron en señalar que gran parte del problema surge del deterioro de las condiciones sociales, el exceso de demandas para la escuela y las deficiencias en el sistema educativo.

Las escuelas se han cargado de obligaciones que no corresponden a los docentes, pero que deben atenderlas, como los problemas de violencia escolar y familiar. Es cierto que pudo haber generado un impacto negativo lo sucedido en 2001 y que ahora influye sobre la marginalidad y el hecho de que los chicos lleguen mal alimentados, lo que les impide aprender mejor.

También es concreto que el incremento de la repitencia no significa un síntoma de calidad y que es necesario alcanzar la conjunción de una escuela equitativa y, a la vez, de calidad.

La realidad determina que la situación por la que atraviesa la escuela, tanto la pública como la privada, es un problema complejo, en el que deberán participar todos los actores de la educación para encontrar una solución.

Desde los ámbitos oficiales se han establecido normas tendientes a mejorar la educación, aunque para muchos la solución no pasa por la cantidad de días de clase, sino por la calidad de los contenidos, mientras paralelamente se intenta “contener” al alumno en la escuela para evitar así que los chicos no vayan deambulando por la calle.

Una decisión que también ha despertado críticas, especialmente porque, en muchos casos, alumnos díscolos suelen agredir a los docentes y vuelven a clases antes de que la propia docente pueda recuperarse de las lesiones que recibiera.

De todos modos, el tema no pasa sólo por los métodos se enseñanza. Lo que preocupa es que se ha perdido una cultura predominante de décadas atrás, cuando los padres, aún cuando podían ser analfabetos o con un bajo nivel cultural, se preocupaban por la educación de sus hijos, las miraban los cuadernos y mantenían un contacto permanente con el docente.

Actualmente, aún en los casos de alumnos cuyos padres son profesionales, los chicos son “dejados” a la función de “contención” por parte del colegio. No hay control, no hay seguimiento y, por el contrario, cargan contra el docente cuando las notas no son de su agrado, en una errónea y censurable “defensa” de sus hijos.

Todo lo que se haga para evitar la repitencia y la deserción de los chicos de los colegios es bienvenido.

A esa tarea deberán abocarse las autoridades correspondientes -a lo que debe sumarse la necesaria responsabilidad de los padres- más aún cuando con la implementación del programa de asignación universal por hijo, que exige la presentación de la libreta escolar para percibirlo, se estima que 5 mil chicos, de escasos recursos, se sumarán a la matrícula escolar.

Fuente: Diario Los Andes


Comentarios
Escribe un comentario









¿Recordar información personal?