Autor: Ana Maria Sanchez
Un análisis de dos notas publicadas en La Nación y Página 12
Entrevista a J. C. Tedesco
La entrevista con el Mtro. De Educación J.C.Tedesco apunta a promover un debate sobre una nueva escuela secundaria. En la misma afirma que uno de los nuevos desafíos de la escuela es la correlación que existe en la utilización de NTICS en la divulgación de actos de indisciplina por parte de los adolescentes. Resaltando que la prensa enfocaba sus publicaciones relacionadas con Educación en los actos de violencia en las escuelas, además de expresar que muchos de los conflictos sociales de comienzo de año (tema. Campo, cortes de ruta,etc) deja como mensaje un laiser fair social en cuanto al uso de estas metodologías en protestas sociales por parte del Estado. Considerando que estos conflictos sociales, en los que los ciudadanos participan, exigen para su reflexión, análisis y debate: conocimientos científicos, técnicos y valores éticos; como demanda de un ejercicio de la ciudadanía con mayor capacidad de análisis.
Para seguir una cronología en el análisis de la entrevista podríamos afirmar en relación al texto de Dussell/Pinau, que las demandas sociales y conocimientos (entre 1943/1955) eran totalmente distintas a las necesidades de esta sociedad del Siglo XXI; aquellas enfocadas en un sistema productivo, donde la capacitación de clases medias bajas en aspectos que tuvieran que ver con la Industria y la formación de nuevos especialistas, ingenieros, aprendices, etc.; con la incorporación en el sistema de un Estado Benefactor de Universidades y Escuelas fábricas que contemplaran estas necesidades políticas sociales ( CNAOP-UNO-y posteriormente la UBA).
Luego sobrevino una ausencia de Estado, un Estado Post Social (globalizado) con políticas de descentralización y privatización, con dependencia directa con el sistema financiero, al legitimar su poder (propiedad privada y mercado), supeditando todo al ámbito económico, se fueron relegando aspectos nacionales como inversión en: educación, salud y acción social. Conformándose entonces la educación en un bien de consumo en lugar de ser un bien cultural; perdiendo condiciones de equidad e igualdad de oportunidades.
Ahora ¿cómo reconstruir esta situación y buscar un equilibrio entre la idea de un Estado mínimo y un Estado máximo? Bobbio supone que el ideal del neoliberalismo propicia la conformación de un Estado mínimo (pero a su vez fuerte), o sea un contrato social disímil, donde se incorpore condiciones de justicia distributiva, estando éstas relacionadas con la tradición teórica y práctica del socialismo.
Como consecuencia de malas políticas sociales y educativas resulta la no finalización de estudios secundarios, fracaso escolar, desocupación, desnutrición, asistencialismo, etc.; en donde se visualiza que muchas de las problemáticas enunciadas influyen en la deserción escolar. El Mtro. J: C. Tedesco en su entrevista propone como estrategia por parte del Ministerio de Educación en su plan Fines estrategias destinadas a poder ofrecer la oportunidad de finalizar los estudios, estableciendo convenios con los sindicatos, ministerios, organizaciones sociales, barriales, etc.(una versión renovada del Peronismo de mitad de Siglo XX), adaptada a las necesidades socio culturales, políticas, económicas del momento.
Si bien la medida no llegaría a favorecer la cantidad de alumnos que han abandonado sus estudios, pretenden lograr al menos un impacto social significativo, estableciendo un debate nacional y reconociendo que muchas de las situaciones problemáticas de la escuela secundaria (obligatoria) son nuevas; como por ejemplo: en el nivel se presentan dos cursos por cada 1ª y 2ª Año y sólo un curso por 3ª Año. Esto demuestra el alto grado de deserción escolar.
Se pretende entonces al igual que en el modelo peronista, una nueva escuela con orientaciones específicas, pudiendo así formar ciudadanos que puedan elegir qué estudiar en caso de continuar sus estudios en la Universidad, y en caso de no hacerlo saber en qué quiere trabajar. Para poder elegir, se considera que la escuela deber ofrecer nuevas posibilidades de aprendizaje: científico, artístico, humanístico, de gestión, etc.
La propuesta se asemeja en lo expuesto en el texto de Dussell/Pinau, lo que cambian son las ofertas académicas adecuadas a un nuevo modelo social, que necesita otras capacidades, destrezas y habilidades diferentes a las de mediado de Siglo XX. El crecimiento en las propuestas de modalidades técnicas, atendiendo la formación de sectores de bajos recursos del modelo peronista, que garantizaba una inserción laboral por parte de dichos sectores, cubrían necesidades de política económica del Estado vigente. Ahora ¿cuáles serían las necesidades del Estado en la actualidad? ¿La formación integral en otras áreas específicas de conocimiento?
No se trata en la actualidad de una “revolución industrial” solamente, sino que se ha incorporado necesidades para una verdadera “revolución tecnológica”, ya que los estudiantes necesitan formarse en NTICS de la información y comunicación, además de los conocimientos científicos.
No olvidar además que es necesaria una actualización en la formación docente en los Institutos de Profesorado, sin ello, dista mucho de que puedan implementarse nuevas formas de transmisión del conocimiento.
Según palabras del Ministro, este cambio será gradual, no viéndose en mediano plazo los resultados, ya que el proceso será largo. El sistema de becas no está resultando eficaz, desde el punto de vista (que expone J.C. Tedesco) que al haber mayor capacidad de trabajo, los alumnos abandonan su escolaridad, teniendo que ayudar a sus familias a cubrir sus necesidades básicas. Reflexiona al respecto que: entre todos los males este sería el mejor como estrategia, mientras no se resuelva el sistema distributivo de ingresos y el Estado pueda dejar el asistencialismo, pudiendo las familias solventar sus necesidades.
Los textos mencionados nos ayudan a analizar las dimensiones históricas sociales y sus necesidades de acuerdo al momento, vuelvo a reiterar, cada momento histórico es singular en sí mismo: sus necesidades sociales, económicas y políticas varían de acuerdo al modelo Estatal.
Cada política estatal priorizará lo que considere pertinente de acuerdo a su ideología, la propuesta actual se basa en el modelo peronista con adecuaciones a los nuevos tiempos que vivimos.
Retomando en primer lugar la entrevista al Mtro. Tedesco en Página 12, en lo que refiere a violencia escolar, en donde se plantean problemáticas de convivencia, formación en valores, etc.; el mismo expone que la mayoría de las escuelas funciona bien, apostando a esta situación, minimizando los hechos de violencia y responsabilizando a los medios de comunicación, en donde se publican sólo las falencias de los centros educativos. El ministro expone la posibilidad de una formación más profesional por parte de directivos, docentes, etc. “en servicio”, en lugar de continuar con cursos de capacitación individual fuera de la escuela. Yo me pregunto: ¿acaso no es el mismo Estado Nacional y Provincial los que avalan dichos cursos, otorgando puntaje? No es el mismo Estado el que firma y autoriza estos cursos editoriales (ejemplo: 3cursos x 200$) dando más puntaje que a Licenciaturas Universitarias? Si se apuesta a una mejor calidad de formación docente que atiendan estas problemáticas sociales, con mayores conocimientos científicos y preparados para enfrentar problemáticas de: convivencia, violencia, discriminación, etc., se debería primero comenzar por rever este tipo de capacitaciones. Ahora en la nota de “Aulas Violentas” donde tanto el Mtro. Tedesco, como Mario Oporto aseguran que el problema no es “grave”, y teniendo en cuenta lo expuesto por la FEB: que considera la tarea docente como “profesión en riesgo”; esta antinomia contradice a la realidad dentro de las aulas e Instituciones Educativas.
Atendiendo a lo planteado por Torres, C. podríamos analizar los dispositivos que se fueron estableciendo en las distintas etapas del Siglo XX. Este Siglo se caracterizó hasta las décadas de los 80 y 90 por una oferta pronunciada en igualdad de oportunidades educativas para los sectores de bajos recursos (pobres, inmigrantes, de género (mujeres), indígenas, etc.). La educación era vista no sólo como un bien de consumo, sino también como una inversión a largo plazo (capital humano), garantizando una mayor movilidad social y estableciendo el concepto: a mayor educación=mayor tolerancia, productividad, mejores niveles de convivencia; como así también mayor nivel de competitividad a nivel Nacional e Internacional. Esta movilidad social, aseguraba la cultura del trabajo, de un trabajo “digno”, los jóvenes crecían y se formaban insertos en estos valores. Posteriores políticas de Estado fueron globalizándose, segmentando y evidenciando una distinción entre clases sociales, razas, géneros, etc. con un marcado tono individualista y neoliberal; fue gestando un nuevo modelo social. El asistencialismo, el facilismo, la desocupación, la precaridad en los puestos de trabajo, la falta de respuestas por parte del Estado a estas problemáticas sociales, etc. fue la “causalidad” de nuevos modelos de convivencia, ya que gran parte de la población no pudo acceder a un empleo digno y en gran parte “desocupados funcionales”, indigentes, etc. La infancia no es ajena a este modelo social, se han formado y crecido bajo estos valores, con lo cuál “la violencia” resulta “la forma” de expresar su descontento, en contra de una sociedad excluyente e indiferente. Ya no se trata el considerar al “analfabeto funcional”, sino que este nuevo Siglo exige alfabetizar tecnológicamente y en los avances comunicacionales, estando estos sectores "excluidos".
Estas consideraciones generaron un estado de “anomia” por parte de los adultos que la sufren, y por tanto: la infancia y adolescencia no está desvinculada de este estado. La escuela no puede ni debe estar ajena a estas problemáticas sociales.
¿Qué hacemos entonces con la violencia en las aulas? En la actualidad se apuesta al aprendizaje cooperativo, una cuestión no menor, teniendo en cuenta la cultura social que se venía desarrollando en las décadas de los 80 y 90. Donde se caracterizaba por ser una cultura globalizada, individualista y neoliberal; justamente lo que se busca es el opuesto: formar individuos con juicio crítico, cooperativos, integradores, etc.
¿Cuál sería el camino a la no violencia social, escolar, estructural, doméstica, etc.? En primer lugar una eficaz distribución de ingresos por parte del Estado, que pueda dejar el asistencialismo de lado y dar una propuesta de trabajo digno, educabilidad e igualdad de oportunidades tanto en estos aspectos como en el área de salud. De esta manera se propiciaría una cultura de trabajo en las familias, con acceso a salud, educación y sus necesidades básicas cubiertas. La infancia y adolescencia que no es ajena a estas cuestiones se formarían en otros valores: éticos, de compromiso, responsabilidad ciudadana, respeto, etc; en fin……otro modelo al que existe en la actualidad.
Ahora……¿cómo la escuela participaría en este proceso? Resulta pertinente considerar el aprendizaje cooperativo en las actividades áulicas desde el Nivel Inicial y Primaria, para no llegar al Nivel Secundario con problemáticas serias de convivencia, tolerancia, discriminación, integración, pertenencia al grupo y a la Institución Educativa.
No se enseña con teoría, en el proceso de enseñanza aprendizaje se enseña con el ejemplo cotidiano, con nuevas estrategias de enseñanza que estimulen el cooperativismo; este favorece una mejor convivencia e integración. Los niños y jóvenes llegan al Nivel Secundario sin haber pasado (en muchas ocasiones) por la experiencia de trabajar grupalmente, situación que dificulta el aprendizaje, ya que se sigue con metodologías individualistas, constituyéndose el aula en “islas” de alumnos que no desean integrar ni ser integrados. El espíritu cooperativo: socializa, estimula la solidaridad, el respeto por la opinión del otro, acepta la diversidad cultural, el intercambio de opiniones entre pares, la aceptación del otro, etc.
Es tarea de la escuela desde sus primeros niveles de enseñanza fomentarlos, además de propiciarlo dentro del equipo docente y directivo; respecto a esto último: en algunas escuelas, entre sus actores coexisten verdaderas “islas”, cada uno va por su lado, sin contemplar la “interdisciplinaridad”. Entonces ¿cómo fomentar el cooperativismo entre los estudiantes, cuando los adultos se resisten a ello?
Desde el equipo directivo de cada Institución se debería inducir a sus docentes en estas prácticas educativas, fomentar proyectos Institucionales interdisciplinarios donde participe no sólo la comunidad educativa, sino también el barrio, la familia, empresas, etc. “Tejer” verdaderas redes sociales; esto sumado a una fuerte presencia del Estado (como lo expresado en párrafos anteriores) iría modificando el estado de violencia social. No solo la escuela es violenta, la sociedad es violenta, el Estado ejerce sobre la población “violencia simbólica”, las familias sufren violencia doméstica, el maltrato infantil, el abuso infantil, etc. Podríamos seguir enumerando diferentes tipos de violencia, creo que cada uno (desde el lugar que nos toque) tenemos el compromiso de repensar nuevas estrategias para mejorar nuestra sociedad.
En cuanto a lo expuesto en la nota de La Nación en referencia a filmaciones hechas con celular y subidas a Youtube, portal donde además se “premian” aquellos videos más vistos, pienso que no deberían ser censurados, pero mucho menos “premiarlos”, ¿quién regula estos portales? Otra vez: un Estado Ausente, que debería NO permitir una apología de la violencia (que además es un portal mundial) estimulando este tipo de producciones. No estoy de acuerdo con la prohibición del celular en los Establecimientos Educativos, sí estoy de acuerdo en el “buen uso” de los mismos como recurso educativo. Todo lo prohibido tiene el sabor de la “trasgresión”, cuando la propuesta es otra: como el guiar a nuestros alumnos en la producción de: documentales, videos de concientización (ej. Por la no violencia), entrevistas, trabajo con fotografías, el uso de Bluetooth u Infrarrojo en producciones artísticas, etc.; se dejan de lado este tipo de producciones que alientan la violencia. No hablo sin conocimiento de causa, sino que los implemento en mis prácticas educativas, obteniendo resultados sorprendentes.
Ahora….claro…..los docentes deben capacitarse y actualizarse en NTICS de la información y comunicación!!.
Es tarea del Estado concretar lo expresado en el primer párrafo, y es tarea de la escuela fomentar el buen uso de las NTICS y un aprendizaje cooperativo. Tres condiciones (a mi entender) que facilitarían la formación de nuevas generaciones con otros valores y dar una nueva propuesta a las actuales….otra mirada de una misma situación, debatir, reflexionar, repensar, consensuar, integrar, y contribuir desde nuestro lugar a un mundo sin violencia.
Bibliografía
Bobbio N. “Derecha e Izquierda”-Edith. Taurus-Madrid-1995,187pp
Bobbio N (1993) Cap.V “Liberalismo viejo y nuevo” en : El futuro de la democracia-México-Fondo de Cultura económica
I. Dussel y Pablo Pinau- "De cuando la clase obrera entró en el paraíso: La educación técnica estatal en el primer peronismo"-11995-Edit. Galerna en: Historia de la Educación en la Argentina,VI-
“Grandeza y miserias de la educación latinoamericana del siglo XX”- C.A. Torres
“Educar para la integración y la equidad social” CT –D. Filmus-Nora Gluz
Nota: Sociedad-"Aulas violentas: crisis de autoridad y desafíos":
http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1040279
Ana María Sánchez
Prof. Artes Visuales
Est. Licenciatura Educación-UVQ
Fuente: Educ.ar