El licenciado en Filosofía sugiere otro tipo de sanciones que no sólo apunten a advertir, sino que permitan aprender. Desde su punto de vista, en las escuelas prevalece la lógica del ocultamiento, que es necesario revertir con apoyo especializado.
La escuela hoy tiene el desafío de prevenir la violencia. Debe trabajar la tolerancia, acordar normas y saber abordar los conflictos. Pero no tiene por qué mantener en sus aulas al chico que no quiere aprender ni acatar las normas de convivencia.
“No es la institución la que lo excluye, sino él quien decide quedarse afuera. Para estar incluido hay que aceptar ciertas reglas, de lo contrario deberá esperar y pensarlo”, de manera tajante, el especialista Fernando Onetto resuelve la difícil ecuación que hoy enfrentan las escuelas: disciplina versus contención a cualquier límite.
El filósofo es quien coordina el Programa de Convivencia Escolar a nivel nacional y días atrás visitó la provincia para capacitar a directores de Nivel Medio. Habló de la falta de redes sociales para luchar contra este fenómeno, del tibio rol de las amonestaciones y de las ventajas de armar el tratado de convivencia con todos los miembros de la comunidad. Lo hizo en una semana en que la violencia escolar conmocionó a la sociedad mendocina.
Primero fue una disputa entre dos 'tribus' adolescentes, que resolvieron a trompadas sus diferencias nacidas en la web. La contienda fue el 10 de octubre en plena Peatonal y sorprendió a turistas y transeúntes. Días después, dos grupos de alumnos de escuelas secundarias de la Quinta Sección se enfrentaron en una gresca callejera, con el resultado de un chico de 14 años internado con una herida de arma blanca.
Frente este contexto, Onetto sostuvo que el pronóstico más peligroso de hechos violentos es la presencia de grupos cerrados. Según el especialista, los docentes deben desarmar esta especie de clanes y poner en cuestión sus prejuicios. “El encierro en sus códigos y normas es favorable a la violencia interna dentro del grupo o hacia otros grupos”, indicó.
-¿Cómo ayuda hoy el Estado a las escuelas?
-Tenemos un programa, que hoy llega a 14 provincias, donde en esta etapa estamos capacitando a directores y preceptores de Nivel Medio. La estrategia básica, por el momento, es tomar a los actores estratégicos involucrados con este tipo de tema.
-¿Todas las acciones se destinan a los docentes?
-Preferimos encarar al renglón adulto. Podríamos haber optado por la enseñanza de habilidades sociales a los alumnos, pero nos parece que si no existe un marco institucional que contenga, por más habilidades que manifiesten los estudiantes, los conflictos no se pueden resolver.
-¿Se analiza incluirla como materia en el futuro?
-La enseñanza de las habilidades sociales está en la ley de Educación. Hoy se trabaja algo en el área de Ética y Ciudadanía, pero es un trabajo pendiente. Lo cierto es que la mejor solución es enfocar el tema como proyecto institucional, no puede ser sólo una materia.
-¿Qué pedidos de auxilio recibe de los directores de todo el país?
-Una cosa que aparece mucho es la falta de una red social. La autoridad del director no es una cualidad individual, debe constituirse en una red junto con la familia y otros sectores del Estado. Hoy una sola persona no puede sostener su autoridad. Los directores se quejan de esa falta de respaldo del medio. Antes, esto se daba como punto de partida y ahora hay que construirla.
-En Mendoza, las escuelas trabajan con normas de convivencia. ¿Es lo aconsejable?
-En el mundo se trabaja así. En la última prueba que la Unesco hizo sobre escuelas de calidad de Latinoamérica, una de las recomendaciones que hace es la cuestión de la construcción de los entornos. Allí una de las variables es trabajar sobre la norma. Ésta no sólo es válida por la autoridad que la emite, sino que debe ser legitimada en la comunidad que la recibe. Para legitimarla hay que poder preguntar, disentir, proponer. Aunque hay que tener en cuenta que nuestra sociedad tiene un problema con la cultura de la legalidad. Los chicos en la escuela tienen que aprender el valor de la ley, incluso de las consecuencias legales de su comportamiento dentro de la escuela.
-¿Las amonestaciones son una forma de conseguirlo?
-No creo que sea un punto central. Las amonestaciones son un tipo de sanción, que traducidas significan advertencia. Lo que pasa es que después se fueron cosificando como amenaza de expulsión. Cuando se las quiso reemplazar, se lo hizo por advertencias, que es lo mismo. Lo que recomendamos es que haya otros tipos de sanciones que apunten no sólo a advertir, sino que también permitan aprender.
-¿Cuáles serían?
-Aquí aparece la famosa cuestión de la reparación, como aprendizaje de asumir las consecuencias de mis acciones. También hay otro tipo, como el ‘contrato de cambio de conducta’: se pone en suspenso una sanción y se da un plazo para reflexionar y mostrar una prueba del cambio.
-Entonces, ¿hay que contener o exigir disciplina?
-¡Es un lindo dilema! Creo que hay una confusión, pensar que incluir es tener dentro de la escuela a cualquier precio es un error. Incluir en la escuela es incluir en el proceso de enseñanza-aprendizaje que ésta propone. Si el chico está en la escuela sin aprender, no está incluido está alojado. Entonces lo que tenemos que garantizar es que la escuela siempre tenga las puertas abiertas para entrar en los procesos de aprendizaje, pero si el chico no quiere no es la escuela la que lo excluye, sino él quien está decidiendo quedarse afuera.
-Ante el conflicto ¿basta con los gabinetes?
-Los gabinetes de orientación psicopedagógica ayudan, pero el Estado debe trabajar más en eso. También en la construcción de una red, junto al sistema de Salud, la Justicia de Menores, la Policía, etc.
-¿Cuáles son los conflictos que más aparecen?
-Recién ahora se están recogiendo más estadísticas, gracias a los primeros pasos del Observatorio Nacional, pero todavía necesitamos información al instante de los hechos y su magnitud en todo el país. De todos modos, en este ámbito el factor estadístico no es relevante, el problema es más cualitativo que cuantitativo. Un caso puede destruir una escuela, aunque estadísticamente sea casi irrelevante. Lo cierto es que las mismas instituciones los solapan, porque psicológicamente prevalece la lógica del ocultamiento. Salir de esto no es sencillo, la escuela no sale sola, necesita apoyo especializado porque el hecho suele tener una onda expansiva muy grande.
Perfil
Fernando Onetto es licenciado en Filosofía de la Universidad del Salvador y docente de la cátedra Ética y Medios de Comunicación de la Universidad San Martín. También tiene un posgrado en el ISER.
Funcionario. Actualmente se desempeña como consultor de la Secretaría de Educación de la Nación. Allí coordina el Programa Nacional de Convivencia Escolar del Ministerio de Educación.
Visita. Vino a dar una charla para directores de colegios secundarios por el tema convivencia escolar. Este programa se propone ofrecer recursos para que las instituciones puedan ser lugares de formación en valores democráticos.
Focalizar la tarea en el ámbito de las normativas escolares, la relación de supervisión con el sistema educativo y el vínculo entre la escuela y la familia entre otros puntos.
Fuente: LOS ANDES
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Posted by: Terry Ovdenk en: Noviembre 15, 2011 05:58 PMI like the way you talk about the hair. Also I just want to say I'm new to blogging and site-building and truly liked you're website. Most likely I’m want to bookmark your blog . You surely come with superb well written articles. Thanks a lot for revealing your website page.
Posted by: Wilber Hertweck en: Noviembre 15, 2011 01:52 AMTotalmente de acuerdo con Onetto, el alumno que se autoexcluye perjudica al resto del grupo como una manzana podrida que pudre a las vecinas. Este alumno se dedica todo el tiempo a molestar y si se juntan varios hacen imposible el desenvolvimiento normal de la clase perjudicando a aquellos que si buscan aprender.Andrea
Posted by: andrea en: Septiembre 17, 2009 01:29 PMLos comentarios que se hacen son aceptables hasta cierto punto, considero que tambièn hay que reveer las estrategias que utiliza el profesor para desarrollar sus clases. Soy Director de una escuela primaria con E.G.B. observo una gran diferencia en el desenvolvimiento entre el maestro de grado y el profesor de secundaria. Los alumnos generan màs violencia y malestar cuando son tratados de manera autoritaria y màs aùn cuando estàn obligados a escuchar del profesor lecciones que no son signiificativas para su vida, y peor aún cuando se los recarga de fotocopias sin ningún tipo de explicación. Digo esto último porque lo veo en mis propios hijos que asisten a la secundaria. Para terminar opino que la Escuela Secundaria tiene el gran desafío de hacerse una autocrítica profunda y un serio replanteo, esto sólo es posible con una actitud de cambio que debe nacer de cada docente (Se podrían elaborar normas a cumplir tambien por los docentes).
Posted by: Cleofé Mario Vilca en: Diciembre 3, 2008 02:20 PMLos comentarios que se hacen son aceptables hasta cierto punto, considero que tambièn hay que reveer las estrategias que utiliza el profesor para desarrollar sus clases. Soy Director de una escuela primaria con E.G.B. observo una gran diferencia en el desenvolvimiento entre el maestro de grado y el profesor de secundaria. Los alumnos generan màs violencia y malestar cuando son tratados de manera autoritaria y màs aùn cuando estàn obligados a escuchar del profesor lecciones que no son signiificativas para su vida, y peor aún cuando se los recarga de fotocopias sin ningún tipo de explicación. Digo esto último porque lo veo en mis propios hijos que asisten a la secundaria. Para terminar opino que la Escuela Secundaria tiene el gran desafío de hacerse una autocrítica profunda y un serio replanteo, esto sólo es posible con una actitud de cambio que debe nacer de cada docente (Se podrían elaborar normas a cumplir tambien por los docentes).
Posted by: Cleofé Mario Vilca en: Diciembre 3, 2008 02:16 PMHola a todos, me parecio muy concreto a lo que apunta el Licenciado, pero debe exister un fuerte apoyo institucional en todos los niveles organicos, incluyendo un compromiso horizontal desde otros ministerios. Entiendo tambien que la falta de disciplina de los niños, conduce inevitablemente a excluir a estos no solo del sistema educativo sino tambien del sistema social y con ello profundizar los altos indices delictivos. Cuantos docentes trataron por todos los medios de incluir a muchos niños que luego ocupan presidios o patronatos? si se lograra obtener las herramientas pedagogicas, legales e institucionales para mitigar ciertas conductas advertidas, se podría disminuir los actuales indices de inseguridad. Parece utopico pero se puede.
Posted by: Andres en: Octubre 29, 2008 05:59 PMComparto la opinión de Onetto.Entiendo que se refiere a los "excluidos" que están dentro del sistema.Creo que sería interesante analizar las causas que generan esta situación.
Hay un importante porcentual de adolescentes y jóvenes que asisten a la escuela "obligados" por que así lo exige una beca o la conservación de los planes sociales, estos son, en su mayoría los que no logran progresos ni pedagógicos ni sociales.
Seria importante considerar el sentido tradicional que tenían las becas,incentivos o ayudas que reciben los alumnos, las que debieran ser otorgadas a todos aquellos que se esfuerzan, que se responsabilizan del quehacer educativo,y que logran a travez de la educación construir su proyecto de vida.
Lamentablemente, en la actualidad reciben ayuda económica aquellos que abandonan la escuela, los que repiten, ...está muy bien! pero cuando vamos a estimular a los alumnos que por propia iniciativa y mérito alcanzan logros educativos? No será esta una estrategia válida que sirva para multiplicar las buenas acciones y la restitución de valores perdidos?
Estoy totalmente de acuerdo con Fernando Onetto, una gran mayoría de directivos y gabinetes escolares, nos sancionan a los docentes cuando desaprobamos a los alumnos y nos exigen el 4 (cuatro) para alentarlos e incluirlos. Su discurso es que la escuela es de INCLUSIÓN. Yo siempre cuestiono que nota debo ponerle a los alumnos que cumplen, son responsables???? Esto es generar violencia, entre los mismos alumnos, porque ellos cuestionan por qué si su compañero no hace nada, molesta, insulta, no tiene carpeta, y falta a los examenes se les coloca un 4 (cuatro) y a ellos no se les aumenta la nota. Considero que tanta permisividad en las escuelas nos ha llevado a tener que vivir dando explicaciones y justificaciones a todos y siempre es el docente el que tiene que sufriri las c0onsecuencias de todo y nadie lo apoya, ni siquiera el Ministerio de Educación.
Posted by: Gladys Rinaldi en: Octubre 23, 2008 09:19 PM