Me parece que Internet exige más educación y no sustituye a la educación formal ni a los educadores.
“La lectura es una forma de aventura mental que hoy se completa con nuevas facetas. Me parece que Internet exige más educación y no sustituye a la educación formal ni a los educadores. Al contrario, los maestros tienen que educar pensando que los alumnos van a tener acceso a Internet, que es muy útil para las personas con intereses culturales”, explicó el filosofo español Fernando Savater en una entrevista que concedió al diario La Nación.
Dejó bien clara su posición acerca de los desafíos de la educación respecto de la inclusión de las nuevas tecnologías en el aula: “Yo soy partidario de aplicar la técnica y los recursos audiovisuales en el aula, pero eso no tiene que llevarnos a pensar que esas herramientas van a educarnos ni a reemplazar al maestro. Otra cosa es que no pueda utilizar instrumentos en apoyo de su función. Cuando hice mis primeros estudios todavía escribíamos con una pluma que mojábamos en tinta. El bolígrafo fue un adelanto, pero no creo que me educara”.
Fernando Savater reflexiona sobre las nuevas tecnologías
Dice que la diversidad cultural le trae sin cuidado y le preocupa hoy hablar de derechos y de libertades. De hecho, en su reciente novela, "El gran laberinto" (Ariel), el filósofo español Fernando Savater aborda las cuestiones de nuestro tiempo -la falta de libertad, la injusticia, la explotación, el terrorismo- con un lenguaje capaz de atrapar adolescentes. En el relato se entrecruzan personajes históricos y de ficción.
En un encuentro de sus jóvenes protagonistas, Fisco, Jaiko y Sara, con dos gigantes malvados, Don Quijote acude en su ayuda con un párrafo reconocible tanto en el personaje como en el filósofo: "Por la libertad, así como por la honra, se puede y se debe aventurar la vida".
En diálogo con LA NACION, al término de su charla sobre "Don Quijote en el joven Ortega", ayer en el Espacio Fundación Telefónica, a instancias de la Fundación Ortega y Gasset, el jurado del Premio Ensayo LA NACION- Sudamericana habló sobre la lectura, la educación y el peor de los pecados capitales de hoy: la crueldad.
Sobre el célebre personaje de Cervantes dijo: "Don Quijote creer estar en el mundo de la épica, pero se encuentra en cambio en el mundo de la novela: un patrono de lo posible en el mundo de lo probable".
-¿Hay algún modo diferente de leer de cara a esa biblioteca inabarcable que es Internet?
-¡Hombre! La lectura es una forma de aventura mental que hoy se completa con nuevas facetas. Me parece que Internet exige más educación y no sustituye a la educación formal ni a los educadores. Al contrario, los maestros tienen que educar pensando que los alumnos van a tener acceso a Internet, que es muy útil para las personas con intereses culturales. Pero sin ello, no es más que un instrumento publicitario. El 90% de lo que circula por Internet es publicidad. Como nunca antes, la formación es muy importante para responder a ese reto.
-Usted sigue creyendo en la educación persona a persona. ¿Cómo juegan las nuevas tecnologías?
-Yo soy partidario de aplicar la técnica y los recursos audiovisuales en el aula, pero eso no tiene que llevarnos a pensar que esas herramientas van a educarnos ni a reemplazar al maestro. Otra cosa es que no pueda utilizar instrumentos en apoyo de su función. Cuando hice mis primeros estudios todavía escribíamos con una pluma que mojábamos en tinta. El bolígrafo fue un adelanto, pero no creo que me educara.
-¿Cree usted que un libro como "El código Da Vinci" dispara lectores o consumidores de libros?
-Me parece que la gente tiene que leer lo que le gusta. El "Quijote" fue un gran best seller en su época, pero muchos, entre otros Lope de Vega, se burlaban de la obra porque era excesivamente popular. Que una obra sea popular no quiere decir nada ni en favor ni en contra. Puede ser magnífica, como el "Quijote", o mala, como "El código Da Vinci". Lo importante es que la gente tenga placer con la lectura. El propio Cervantes dijo que no hay libro tan malo que no tenga algo bueno.
-Una encuesta de la BBC destacó que para los británicos la crueldad es el mayor pecado capital. ¿Lo comparte usted, que en su libro anterior trató el tema?
-Sin duda, de hecho la mayoría de la gente está de acuerdo con ello. Algunos pecados capitales responden a ciertas pautas culturales. Por ejemplo, la lujuria o la gula pueden serlo o no dependiendo de la latitud. Pero la idea de la crueldad nos pone más de acuerdo. Los seres humanos siempre han hecho todo el daño posible. No es que hoy sean peores, sino que pueden más, porque tienen instrumentos más poderosos. Un señor con una espada puede hacer daño, pero con un misil tiene más posibilidades.
Fuentes consultadas: Educ.ar - Diario La Nación