Mayo 27, 2005Crearon células “a medida” del pacientePodrían reparar diversos tejidos Catorce meses después de haber anunciado la primera derivación de células embrionarias humanas obtenidas por clonación, el veterinario Woo Suk Hwang y el ginecólogo Shin Yong Moon, de la Universidad Nacional de Seúl, acaban de alcanzar otro sorprendente logro científico: crearon células embrionarias “a medida” de un grupo de pacientes, muchos de ellos con daño neurológico. El trabajo, que se publica hoy en Science, fue elogiado fuertemente como un gran paso adelante en el desarrollo de terapias de clonación terapéutica. “Este dramático aumento en la eficiencia sugiere que crear células embrionarias que concuerden genéticamente con los pacientes que las necesitan podría no ser impracticable”, escribe Gretchen Vogel en un comentario que acompaña el trabajo. “Es un avance que no esperaba en décadas”, afirmó el biólogo Gerald Schatten, de la Universidad de Pittsburgh, en Pensilvania. George Daley, de Harvard, lo calificó de “espectacular”. Rudolf Jaenisch, del Massachusetts Institute of Technology, consideró que “habrá que repensar el argumento de que [la producción de células madre] no es eficiente”. El logro consiste en haber producido once líneas de células madre que llevan la “firma genética” de personas accidentadas o enfermas. Pero, a diferencia de lo que había ocurrido en la experiencia anterior, en que sólo habían obtenido una línea celular de más de 248 intentos, en esta oportunidad lograron derivar una línea celular por cada menos de 20 intentos. Y, al parecer, lo hicieron con una rapidez y eficiencia que ya están poniendo en tela de juicio varias creencias establecidas. Para el doctor Daniel Salamone, docente de la cátedra de fisiología zootécnica de la Facultad de Agronomía de la UBA y especialista en tansferencia nuclear, "el trabajo es impecable desde el punto de vista de los materiales y el método, y aclara con especial cuidado dudas que se habían planteado en la experiencia anterior". Por su parte, la Sociedad Americana de Medicina Reproductiva afirmó en una declaración: "Aplaudimos al profesor Hwang y sus colegas por este avance científico revolucionario", y afirmó que esto acerca mucho el cumplimiento de la promesa de que la investigación con células madre permitirá desarrollar terapias para las enfermedades más graves. Una nueva receta "El grupo surcoreano ya venía trabajando en la obtención de células madre embrionarias a través de las técnicas de transferencia nuclear, aunque la eficiencia era bastante baja -explica el doctor Pablo Argibay, del Hospital Italiano-. El avance notorio de este estudio es su alta eficiencia. Aunque parecía obvia, la modificación consistió principalmente en utilizar ovocitos frescos y de donantes jóvenes." ¿Cómo hicieron Hwang y sus colegas para obtener las células embrionarias? Emplearon la misma tecnología que se desarrolló para producir a la oveja Dolly en 1996. Reemplazaron el núcleo de un ovocito por el de una célula de la piel e iniciaron el desarrollo de un embrión fusionándolos mediante una corriente eléctrica. Sin embargo, como no querían desarrollar una persona, sólo le permitieron subdividirse seis días, el tiempo necesario para derivar estas células totipotenciales, que en teoría pueden transformarse en cualquier tejido del organismo. Según afirman los científicos en su trabajo, un factor importante del éxito fue el hecho de haber utilizado ovocitos recién recolectados de mujeres fértiles en lugar de emplear los que son descartados en tratamientos de fertilidad. La edad de las donantes también podría haber sido definitoria. Mientras los ovocitos tomados de mujeres de alrededor de 30 años daban una línea celular cada 30 intentos, los de donantes más jóvenes permitieron un éxito cada 13 intentos. En nueve casos sólo se requirió una donación de ovocitos para crear una nueva línea celular. Entre otras mejoras técnicas el equipo surcoreano menciona además que en lugar de utilizar una aguja para extraer el núcleo del ovocito, decidieron rasgarlo y extraer suavemente los cromosomas de su interior. Si se tiene en cuenta que se considera posible obtener 10 ovocitos de cada donante, basta una cuenta sencilla para comprender que a partir de este estudio la posibilidad de producir células madre "a medida" se acerca en forma notable. La clonación terapéutica plantea la posibilidad de producir células madre y obligarlas a diferenciarse en tejidos específicos. Lo bueno de obtenerlas del propio paciente es que permiten crear células "de repuesto" genéticamente idénticas a las del tejido dañado. Sin embargo, no todo es soplar y hacer botellas. Todavía queda un largo camino por delante. "Tenemos que ser cautos -dice Salamone-. Lo que se ha logrado a través de este trabajo es obtener células indiferenciadas. Se ha demostrado que pueden formar diferentes tejidos. Pero lo que todavía no existe es la posibilidad de dirigir su diferenciación; es decir, crear cada tipo de tejido a voluntad. Por ahora es un proceso que se da al azar." Por su parte, Argibay afirma: "Si bien se han obtenido los clones, antes de pensar en tratar pacientes aún debe probarse que en el largo plazo estas células no contendrán alteraciones que podrían desencadenar un mal en el receptor. En este sentido el grupo informa que las células son normales desde el punto de vista del estudio de los cromosomas". Y más adelante agrega: "Hasta ahora la baja eficacia de estas técnicas tornaba el debate ético un tanto remoto y abstracto. De ser comprobado este hallazgo por otros grupos estaríamos en la antesala de producir células de características genéticas casi idénticas a las del donante, pero con una altísima eficacia. Es decir, la herramienta está casi a punto y el debate ético ya no puede esperar en ninguna sociedad. La discusión obvia gira en torno del status del producto de esta fusión entre un núcleo y un ovocito. Se abre un horizonte científico promisorio, si todos -científicos, eticistas, legisladores, médicos y la comunidad- somos capaces de abrir nuestras mentes para lograr un uso ético y racional de estas herramientas, que deberían en definitiva estar al servicio de la humanidad". Vía libre Incluso Hwang, apodado "el rey de la clonación", advierte que podrían pasar 10 años o más antes de que alguien se beneficie de la clonación terapéutica. En todo caso, mientras tanto no pierde tiempo. Quienes lo conocen afirman que este hombrecito afable, descendiente de una familia de campesinos, se despierta a las cuatro de la mañana y hace yoga hasta las seis. Y que luego su jornada se prolonga hasta la medianoche. Mientras sus experimentos despiertan críticas en todo el mundo, su grupo dispone de un millón de dólares provenientes de las arcas del Estado y de otro millón reunido por donantes. "Tienen todo lo que se necesita: el know-how, el dinero y una ley que les da vía libre", comentó a la agencia DPA el argentino José Cibelli, que trabaja en la Universidad Estatal de Michigan. Por Nora Bär Link corto: http://www.lanacion.com.ar/705722 Mayo 16, 2005Preservando el arroz silvestre y otros cultivosCasi 500.000 muestras de germoplasma de animales y plantas están almacenadas en el Centro Nacional para la Preservación de Recursos Genéticos mantenido por el Servicio de Investigación Agrícola (ARS) en Fort Collins, Colorado.
Por lo tanto, un grupo encabezado por la fisióloga de plantas ChristinaWalters en la Unidad de Investigación de la Preservación de Germoplasma de Plantas, parte del centro en FortCollins, tiene un papel importante. Estos científicos desarrollan nuevos métodos para preservar las muestras que no se almacenan bien. Por ejemplo, las semillas del arroz silvestre no sobreviven por mucho tiempo y no se preservan tan fácilmente. Muchos cultivadores simplemente ponen las semillas del arroz silvestre en un refrigerador. Walters descubrió que el contenido de agua de las semillas puede ser optimizado para hacerlas ni muy mojadas ni muy secas. Un ligero secamiento retrasa el envejecimiento y germinación de la semilla pero no daña la semilla. El secamiento también reduce la probabilidad de una congelación letal a las semillas, así que ellas pueden sobrevivir en temperaturas más bajas por más tiempo. El grupo de Walters ha mostrado que las semillas del arroz silvestre pueden estar almacenadas por hasta tres años en -5 grados Celsius. Científicos en la unidad de Walters están tratando de resolver una variedad diversa de problemas de almacenaje del germoplasma. Algunos proyectos recientes incluyen buscando maneras para identificar correctamente las variedades de ajo – las cuales son imposibles de distinguir por nombre de variedad, y difícil de identificar por apariencia – para prevenir la duplicación innecesaria en el almacenaje; tratando de determinar la diversidad genética del pino erizo (Pinuslongaeva), el cual podría ser uno de los habitantes más viejos de la Tierra; y desarrollando métodos nuevos para almacenar el germoplasma de uva. Bioseguridad de los alimentos derivadosLos cultivos genéticamente modificados autorizados para su comercialización producen alimentos seguros para el consumo humano y animal.
En Argentina, y en el ámbito de la SAGPyA, la Comisión de Biotecnología del SENASA estudia la bioseguridadalimentaria de los cultivos o sus subproductos, la CONABIA analiza los posibles impactos ambientales del cultivo y la Dirección de Mercados evalúa los efectos de su comercialización. Para evaluar la seguridad de un alimento derivado de un organismo genéticamente modificado debe primero comparárselo con el alimento más parecido que se encuentre disponible (generalmente, el alimento que deriva de su par no transgénico). Este método de evaluación establece el punto de partida de la misma y determina lo que se conoce como “equivalencia sustancial”. Se trata de una comparación pormenorizada entre ambos productos que va desde la morfología de la planta hasta la composición nutricional del producto alimenticio. Cuando los cambios en la composición del alimento son intencionados (por ej. modificación de ácidos grasos en aceites) debe estudiarse el balance nutricional exhaustivamente, sobre todo cuando se pretende que el nuevo producto reemplace al anterior. La evaluación debe asegurar también que la modificación genética no haya provocado cambios que puedan afectar la inocuidad o el valor nutricional del alimento. Por ejemplo, si organismo hospedador posee un determinado nivel de toxinas, como es el caso de la solanina en papa, este nivel no puede aumentar en el transgénico. La ingeniería genética puede introducir genes cuyos productos son nuevos en la cadena alimentaria. Tal es el caso de los productos de la primera ola, destinados al mejoramiento de características agronómicas, como tolerancia a herbicidas o resistencia a insectos. En tal caso, se aplican una serie de ensayos consensuados internacionalmente, que permiten decidir si un compuesto es un alérgeno potencial o no. Este análisis se basa en ciertas características que las proteínas alergénicas tienen en común: * Son relativamente grandes (10-40 kDa) No existen peligros de toxicidad o alergenicidad especialmente relacionados con la presencia de material genético en los alimentos derivados de transgénicos. Los componentes de este material son el ADN y el ARN, exactamente iguales a los presentes en nuestras células y en los alimentos convencionales. Por otro lado, el material genético ingerido es degradado en su pasaje por el sistema digestivo y no hay ninguna evidencia de que algún fragmento de ADN proveniente del tracto digestivo pueda integrarse a nuestros cromosomas. Hay cierta preocupación sobre la posibilidad de que el uso de marcadores de selección en las plantas modificadas genéticamente pudiera aumentar la resistencia a antibióticos en las poblaciones de microorganismos patógenos de humanos. Esa posibilidad es remota, comparada con el aumento de resistencia provocada por el uso de los antibióticos en la medicina. Sin embargo, se trata de desarrollar cultivos transgénicos con otros tipos de marcadores no relacionados con antibióticos. |